Música y Cerebro

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“Mind is a terrible thing to taste” (la mente es algo terrible de saborear). Esta frase, título de un disco de Ministry, resume en cierto modo el propósito de este artículo: ¿porqué la música (en nuestro caso electrónica) y el cerebro han estado tantas veces unidos?.

A lo largo de la historia de los grupos electrónicos nos encontramos con ejemplos que relacionan estos dos componentes de las más variadas formas. La música como vehículo relajante, irritante, placentero, doloroso, irascible, inquietante y tantos otros.

música y cerebro

Antes de entrar en los ejemplos lo que sí diremos es que existe ciertamente una relación “real” entre la música y el cerebro, o mejor dicho entre las frecuencias que percibimos y cómo las interpreta nuestra mente.

Los estudiosos del tema nos dicen que el oído humano es capaz de percibir las frecuencias que caen dentro del rango 20 hercios – 20 kilohercios (1 Hercio = 1 ciclo/segundo). Pero esto es una afirmación teórica, los que estéis leyendo este artículo empezaréis a percibir “sonido” a partir de unos 35 o 40 hercios y dejaréis de oír un agudísimo tono al pasar de unos 18 Kilohercios.

Pero no se preocupe, la música que escuchamos está toda (¿toda..?) dentro del rango audible.

¿Que porqué hemos puesto “toda” entre interrogantes?, bueno porque uno de los caminos entre la música y el cerebro comienza aquí. ¿Qué pasa cuando el sonido está por encima o por debajo de la banda audible?.

Pregunta difícil donde las haya. Primero hay que conseguir reproducir esas frecuencias, con un sistema basado en membranas (los altavoces al fin y al cabo son membranas) no se puede llegar muy por encima de los 20 Kilohercios, a partir de aquí el único método para reproducir frecuencias tan altas es mediante tubos. ¿Has visto alguna vez uno de esos silbatos para llamar a los perros que los humanos no escuchamos pero ellos sí?, pues emiten una frecuencia tan alta que nosotros ni siquiera percibimos, pero los perros tienen un oído mucho más fino (extenso) que sus amos.

 Llega el primer ejemplo: los chicos malos de Throbbing Gristle (delicioso nombre para un grupo, Throbbing Gristle = Cartílago Palpitante) en alguno de sus últimos conciertos castigaban al público presente con frecuencias altísimas reproducidas mediante cañones, que provocaban vértigos e incluso vómitos (de Vómito Negro hablaremos más adelante). Por debajo de los 20 Hercios el panorama es más aburrido, únicamente se pueden percibir vibraciones corporales que sólo producen dolores de cabeza.

Esto en cuanto a la percepción física, ahora entramos de lleno en un mundo tan excitante como subjetivo: ¿cómo afecta a tu cerebro determinado tipo de música?. Esta pregunta es más fácil ya que hay tantas respuestas como oyentes.

Uno de los grupos subterráneos en el mundo de la investigación sonora es Clock DVA. Más concretamente su líder, Adi Newton, ha producido un extenso trabajo de investigación bajo el nombre de Antigroup. En uno de sus trabajos (TAGG Meonthological research) experimenta con tonos rozando el límite audible, ritmos a base de frecuencias concretas que se aceleran, retardan…¿se pueden controlar los latidos del corazón con ritmos determinados?. Recientemente Adi Newton ha publicado “Audiophile”, un compacto recopilatorio de sus trabajos desde 1985 hasta 1990.

En algunos discos de grupos como Chris&Cosey podemos leer una reseña del tipo “contains subliminals”, esos detalles sonoros que nosotros creemos no percibir pero nuestro cerebro los archiva y los digiere.

Es realmente difícil conseguir un propósito concreto dentro de la psicoacústica. Primero porque no todos los cerebros (afortunadamente) son iguales, y segundo porque hay que conocer profundamente el efecto de determinadas frecuencias y la combinación entre ellas. Sin llegar a utilizar frecuencias poco usuales, muchos grupos han utilizado pasajes sonoros o vocales con intenciones claras y concretas: en el tema Kambuja de SPK, la voz de Shinan Hayes relata el exterminio de los soldados americanos en la guerra del Vietnam mientras de fondo se escucha una música tribal que ambienta perfectamente la sensación de la selva coreana.

Un ejemplo más cercano: Kraftwerk en el tema Trans Europe Express emulan el efecto Doppler que se produce cuando un tren toca el silbato al llegar a una estación y nosotros desde un punto fijo nos parece como el tono va bajando, cuando en realidad es siempre el mismo.

El líder y fundador de Throbbing Gristle , Genesis P. Orridge, comentaba que uno de los propósitos en directo era confundir y colapsar el cerebro de la audiencia a base de muestras repetitivas de momentos muy cortos como orgasmos, muertes y sucesos que la mente humana no está acostumbrada a relacionar de una forma repetitiva.

En este sentido hay que reconocer la labor pionera de grupos como Cabaret Voltaire, que comenzaron a recopilar muestras de todo aquello que se apartaba de la construcción “ortodoxa” de la música. Ellos fueron los primeros en capturar los discursos de los predicadores, de los presentadores de televisión, de locuciones de las películas más impactantes. Todo ello mezclado sabiamente en un cóctel del que han bebido MUCHOS de los que se han autoproclamado los nuevos profetas de la Tierra…

Por www.ccapitalia.net

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La música y la superación del duelo

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SARA LOSANTOS, PSICÓLOGA DE FMLC

© MalagónAl igual que sucede con las historias de los demás, que conectan con las nuestras por asociación de ideas, lo mismo ocurre con la música y las historias que nos cuentan sus canciones.

En artículos anteriores hemos escrito sobre las distintas formas de arte y su modo de reflejar el duelo. Hemos hablado del cine, de la literatura y, en esta ocasión, abordamos la influencia de la música en el ámbito del duelo, por la capacidad que tiene este arte para conectarnos con el dolor que produce la muerte de un ser querido.

La música como canalizador del dolor

La música es profundamente evocadora y nos produce emociones muy intensas.  El amor, la tristeza y la muerte son cuestiones revisitadas de época en época por compositores y cantantes. El tema del duelo también ha sido abordado por la música. A través de las canciones tratamos de drenar el dolor, de conectarnos con ese sentimiento doloroso del que nos alejan los ruidos de la rutina diaria. La música nos conecta de una manera muy profunda con el dolor del duelo y lo hace, además, de una manera espontánea, casi sin proponérselo.

Hay quien busca la música para poder llorar y desahogarse, porque le pone en contacto con el dolor de la pérdida, mientras que otros dolientes la rehuyen por el mismo motivo. Esto no es ni bueno ni malo en sí mismo. Conectarse con el dolor de la pérdida a través de la música puede ser tan beneficioso como hacer un ejercicio de introspección o permanecer junto a la tristeza y la pena sin tratar de evitarla. La razón es que hay personas a quienes le ayuda mucho “sentir” el duelo y usan la música con este fin, para drenar, como quien ve fotografías o películas que le ayudan a estar conectado con sus emociones.

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Evitar la música para no sentir el duelo

Huir de los sentimientos de dolor que provoca escuchar música tiene el mismo significado y el mismo valor que intentar no pensar o evitar el dolor, ni más ni menos. Esta conducta de evitación tiene como fin no sentir -o sentir menos-, bloquear el dolor, con la falsa ilusión de que el tiempo lo hará desaparecer mágicamente.

Sin embargo, tal y como hemos explicado en artículos anterioresbloquear el dolor contribuye a desplazarlo en el tiempo, pero no a eliminarlo. La clave es sencilla y compleja a la vez: a quien retrase su dolor en el tiempo le dolerá menos, pero durante más tiempo; y a quién lo enfrente le dolerá más intensamente, pero durante menos tiempo. La elección, como siempre, es personal: nadie aparte de nosotros mismos puede hacerse responsable de esa parte del proceso.

Canciones que hablan del duelo

A veces las canciones nos emocionan por el tema en sí y, otras, porque nos recuerdan a nuestros seres queridos, ya sea porque a ellos les gustaban o porque la canción narra una historia parecida. Para aquellos que las buscan tratando de aligerar su dolor, y también para quienes las esquivan intentando escapar de él, va dedicado este listado de canciones populares relacionadas con la muerte de un ser querido:

Si queréis conocer más temas musicales, os puede interesar esta completa playlist de Youtube: Canciones de duelo por la muerte de un ser queridoelaborada por Mireia Nieto, autora de la web Tataranietos.com.

Todas estas canciones han hecho fluir lágrimas de dolor a muchas personas, porque, como dijo Oscar Wilde, “La música es el arte más cercano de las lágrimas y del recuerdo”. O como dijo Leon Tolstoi, “La música es la taquigrafía de la emoción”. Así que úsalas para recordar, úsalas para drenar tu dolor o úsalas para sentirte mejor, pero no dejes de estar en contacto con un recurso tan poderoso para el ser humano.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno.

Publicado en www. fundacionmlc.org

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La música es medicina: sobre las propiedades medicinales comprobadas de este arte

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UN EXTENSO ANÁLISIS DE 400 ESTUDIOS CIENTÍFICOS, POSTULA A LA MÚSICA COMO UNA DE LAS MÁS GRANDES HERRAMIENTAS MEDICINALES QUE TENEMOS; OJALÁ ESTO DETONE UNA NUEVA ERA MÉDICO-MUSICAL.

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Hace unos 2500 años, Platón advertía que “La música es una ley moral. Dota de alma al universo, de alas a la mente, permite a la imaginación volar, da encanto y alegría a todas las cosas, a la vida misma”. Pero entre las bondades que adjudica acertadamente a este arte, uno de los grandes iniciados de la antigua Grecia olvidó mencionar que también, como dice el viejo adagio, la música es medicina.

Recientemente publicamos una serie de beneficios que la música aporta a nuestra mente, entre ellos mitigar la ansiedad y acentuar la alegría. Sin embargo, de acuerdo a un nuevo análisis de 400 reportes científicos anteriores, el cual realizaron psicólogos de la McGill University, en Canadá, parece que hoy tenemos argumentos contundentes para postular a la música como una efectiva herramienta de sanación.

Curiosamente, al menos desde que el hombre tuvo acceso a reproducir música con cierta autonomía, supongo que mediante el fonógrafo,  la música ha sido uno de los medicamentos que mayor auto-prescripción han inspirado. ¿Cuántos de nosotros no recurrimos cotidianamente a incentivar o matizar un estado anímico, para calmarnos o para excitarnos, dosificándonos con un cierto track para ello? Y si bien desde hace tiempo se emplean estímulos musicales dentro de contextos médicos, por ejemplo para favorecer la relajación o disminuir el dolor físico, lo cierto es que hasta ahora este era un recurso de algún modo ‘intuitivo’.

Las conclusiones obtenidas a partir de este extenso análisis fueron publicadas por Mona Lisa Chanda y Daniel Levitin, bajo el título The Neurochemistry of Music. Los autores lograron identificar cuatro áreas médicas en las que la música puede servir concretamente:

1. Recompensa, motivación y placer: por ejemplo, ayudar a tratar desórdenes alimenticios.

2. Estrés: reducir ansiedad.

3. Inmunidad: fortalecer nuestro sistema inmunológico

4. Afiliación social: facilitar la construcción de lazos afectivos y la cooperación.

Dichas áreas están conectadas con sus respectivos sistemas primarios neuroquímicos: dopamina y opiáceos, cortisol, serotonina y oxitocina.

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Entre el acervo de estudios que determinaron diversas bondades neuromusicales, Chanda y Levitin reportan, por ejemplo, quince estudios que prueban que la música relajante reduce la presencia de cortisol (la hormona que produce el estrés) en las personas. También citan otra investigación que confirmó que participar en sesiones colectivas de percusiones revierte ciertos efectos del envejecimiento. Pero tal vez el más preciado ‘re-descubrimiento’, es un estudio donde se prueba que aquellos pacientes que escucharon música placentera previo a recibir una cirugía mostraron menores niveles de ansiedad incluso frente a aquellos pacientes a quienes se dosificó Valium en circunstancias similares.

Esto último sugiere la posibilidad de que la música se consolide como una herramienta terapéutica en sustitución de las decenas de fármacos que en la actualidad se consumen masivamente (anti-depresivos, ansiolíticos, etc), eludiendo así los efectos secundarios de estas sustancias y evitando que familias desembolsen sistemáticamente dinero para surfear el ánimo en esta era de la post-post modernidad.

Creo que el gran valor de este análisis que repasa cientos de estudios sobre la relación entre mente y música, es que no solo atrae nuevamente el reflector a las virtudes terapéuticas del ‘arte del sonido’, sino que realmente podría inaugurar una era de medicina musical, en la cual este instrumento se adopte no solo como complemento, sino como un elemento protagónico en distintas circunstancias y procesos médicos.

Desde hace varios años abandoné relativamente el hábito de escuchar la radio. Mi argumento ha sido que, al reconocer una significativa influencia de la música en mi estado de ánimo, era absurdo legar esa responsabilidad a un tercero. Los días melancólicos en los que quiero penetrar aún más ese estado, entonces recurro, por mencionar un ejemplo, a música de Cocteau Twins o las suites para chelo de Bach. En cambio, si lo que quiero es hackear esa tendencia anímica, para envolverme en un animo proactivo, entonces me receto algo más en la línea de Violent Femes o incluso el Papua Nueva Guinea, de FSOL. Si la premisa es la oneironáutica, me incentivo con algo como Casino Versus Japan, y si lo que necesito es una sanadora instrospección entonces me voy por algunas piezas de dark ambient. Para nutrir la noche con ligereza despierta prefiero el jazz, tal vez Coltrane, si se trata de invocar lucidez entonces opto por Biosphere o  los selectos trabajos ambientales de Aphex Twin, pero si lo que necesito es, en cambio, un poco de arrojo nihilista, entonces no dudo hacer sonar a Velvet Underground.

Independientemente de tus gustos musicales (supongo que la mejor es la que más te gusta), el punto es aprovechar, pragmáticamente, las virtudes de la música como herramienta de modulación anímica, ejercicio que ahora ha sido re-confirmado por la ciencia, y que en la práctica ha resultado siempre deliciosamente efectivo.

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Javier Barros del Villar 

Publicado en http://pijamasurf.com/

LOS PACIENTES CON ALZHEIMER MEMORIZAN MUCHO MEJOR LAS PALABRAS CUANDO ESCUCHAN MÚSICA

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Durante el mes de noviembre, estuve realizando en OTILCA, unos conversatorios sobre la importancia de la música en pacientes que sufren de la enfermedad de Alzheimer, lo más impresionante de todo fue que allí, en el espacio seleccionado para ese encuentro, estaban algunas personas que padecen este terrible problema, lo que me llevo a demostrar en vivo, y con el recurso a la mano, que a través de la música, y gracias a las canciones, las personas con este mal recuerdan mejor la información verbal si ésta es brindada en un contexto musical.

En todo momento se hizo mucho énfasis en que la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia., y que esta patología crónica se asocia fuertemente con la edad, y se desarrolla de manera irreversible a medida que pasa el tiempo.

Los primeros síntomas incluyen la pérdida de la memoria y la confusión, pero cuando este mal avanza surgen los cambios de la personalidad, las alteraciones en el comportamiento y la pérdida de habilidades cognitivas. Las personas con este mal suelen no reconocer a sus familiares o tener dificultades para hablar, leer o realizar tareas cotidianas como peinarse o bañarse.

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Por el momento no existe ninguna cura para este mal, pero el tratamiento con diversos fármacos puede retrasar su avance.

Muchas  investigaciones han analizado, si la música podría mejorar la memoria de las personas con la enfermedad de Alzheimer, y han concluido que los pacientes con Alzheimer memorizaron mucho mejor las palabras cuando la música esta presente, lo que confirma es necesaro entender más a fondo este efecto de la música, ya que abrir paso al desarrollo de terapias efectivas para este mal.

Lo que si fue muy claro palpable, cuando s realizó el ejercicio, se comprobó que  La música y las emociones son lo último que se pierde en el cerebro herido por el Alzheimer y otras Demencias. Estas personas demostraron que olvidan mucho de lo que han sido, pero no las canciones de su vida.

Por esto desde el equipo disciplinario de OTILCA SALUD, hemos querido  asegurar que existe cada vez más evidencia que nos permite conocer los fundamentos psicológicos y fisiológicos para aplicar más y mejor la música de manera terapéutica. «El ritmo influye sobre la regulación de la motricidad, la melodía tiene impacto sobre las emociones y la armonía está relacionada con aspectos cognitivos. Otros elementos como la intensidad, el tono, el tempo, la altura y el timbre se utilizan también para ayudar a regular estados de ánimo y aspectos fisiológicos.

Solo establecemos como finalidad de la musicoterapia, mejorar la calidad de vida de la persona. La persona con demencia mantiene la capacidad de procesar la música después de haber perdido la capacidad para procesar el lenguaje, por lo que la música se convierte, en las fases más avanzadas, en una importante vía para la conexión con su propia identidad y la comunicación con su entorno más cercano, activando la memoria biográfica, las emociones asociadas y ofreciendo la posibilidad de compartir una experiencia propia con otro ser humano. Además, puede ser un estímulo que les proporciona confort y que puede mejorar su contribución a las actividades básicas como el aseo o la alimentación, añade la musicoterapeuta.

Por mucho tiempo he estudiado a la especialista Monica Castro, musicoterapeuta especializada en geriatría y demencias, durante una ponencia realizada en el 56 Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y el 20 Congreso de la Societat Catalana de Geriatría i Gerontología (SCGG), que durante estos días se celebra en Barcelona., afirmó que  la música desvía el foco de atención de la persona de estímulos que no puede interpretar a un estímulo que tiene sentido, y por tanto tiene un efecto calmante ante estados de ansiedad en fases moderadas y avanzadas del proceso de demencia. Las actividades musicales orientadas terapéuticamente aportan un sentimiento de éxito, mejorando la autoestima en fases leves y moderadas.

 De igual manera expresa que en fases leves y moderadas puede contribuir a mantener las capacidades cognitivas y funcionales preservadas, retrasando el nivel de dependencia, y en fases más avanzadas puede ser una de las pocas vías de acceso a su propia identidad, una vía de comunicación con sus cuidadores, un estímulo que les proporciona confort y que puede mejorar su contribución a las actividades básicas como el aseo o la alimentación.

Se han realizado numerosos estudios con resultado positivo sobre el beneficio de la musicoterapia para el mantenimiento de algunas habilidades cognitivas como el lenguaje, la atención y la memoria en fases leves y moderadas.

Finalmente queremos invitarlos a compartir juntos, y  evidenciar que comprobadas técnicas musicoterapéuticas pueden ayudar a reducir síntomas conductuales como la agresividad física y verbal o el deseo de deambular, contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de la persona que padece la demencia y de sus cuidadores.

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César Mendoza web

Por César Mendoza

Terapeuta Musical Otilca

     

    ¿CÓMO LA MÚSICA PUEDE CAMBIAR SU CEREBRO?

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    Aprender a tocar un instrumento activamente puede ayudarles a los niños a lograr sus metas académicas

    Hay pocas dudas de que aprender a tocar un instrumento musical ya que  es ideal para el desarrollo de cerebros.

    La ciencia ha demostrado que cuando los niños aprenden a tocar música, sus cerebros comienzan a oír y a  procesar sonidos que no podían oír o lo contrario. Esto les ayuda a desarrollar “distinción neurofisiológica” entre ciertos sonidos que pueden ayudar en la alfabetización, lo que puede traducirse en una mejora de los resultados académicos de los niños.

    Muchos padres probablemente leen la frase anterior y comienzan mentalmente a buscar clases de música para sus hijos. Pero si a su hijo no le gusta aprender a tocar un instrumento  no va a participar activamente en la clase, optara  por mirar a la pared o hará  garabatos  en un cuaderno en vez de participar, él o ella no puede conseguir todos los beneficios de esas clases de todos modos .

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    Un nuevo estudio de la Universidad de Northwestern, reveló que con el fin de aprovechar plenamente los beneficios cognitivos de una clase de música, los niños pueden no sólo sentarse y dejar que el sonido de la música se eleve sobre ellos. Tienen que participar activamente en la música y participar en la clase. “Incluso en un grupo de estudiantes altamente motivados, pequeñas variaciones en la participación de la música,  la asistencia y participación en clase, predijeron la fuerza de procesamiento neural después del entrenamiento de la música”, dijo Nina Kraus, director del Auditorio Laboratorio de Neurociencia de Northwestern.

    Además, el estudio mostró que los estudiantes que jugaron con los instrumentos en la clase tenían  mejoras en el  procesamiento neuronal de los niños que asistieron al grupo de apreciación musical.

    Kraus, continuó: “Nuestros resultados apoyan la importancia de la experiencia activa y un compromiso significativo con el  sonido para estimular cambios en el cerebro.” La participación activa y compromiso significativo se  traduce en niños que son altamente involucrados en su formación musical tales son los niños que tuvieron una buena asistencia, que prestó mucha atención en clase.

    Para encontrar estos resultados, el equipo de Krauss fue directo a la fuente, conectar los cables de electrodos colocados estratégicamente en las cabezas de los estudiantes para capturar la respuesta del cerebro.

    Según el sitio web del Proyecto Armonía, desde el año 2008, el 93% de las personas mayores del Proyecto Harmony van a la universidad, a pesar de una tasa de abandono del 50% o más en sus vecindarios. Es un logro bastante impresionante y el equipo de la Northwestern diseñó un estudio para explorar esos números sorprendentes. Esa investigación, mostró evidencia directa de que el entrenamiento de la música tiene un efecto biológico sobre el sistema nervioso en desarrollo de los niños.

    Como seguimiento, el equipo decidió poner a prueba si el nivel de compromiso en  el entrenamiento musical realmente importa. Los investigadores encontraron que después de dos años, los niños que no sólo asistían regularmente a clases de música, sino que también participaron activamente en la clase, mostraron mejoras más grandes en cómo el cerebro procesa el habla y lectura que sus compañeros menos involucrados.

    “Resulta que tocar un instrumento musical es importante”, dijo Kraus, escuchar ciertos tipos de música mejora la inteligencia, el llamado “efecto Mozart”.  Es importante  comprometerse con el sonido con el fin de aprovechar los beneficios y ver los cambios en el sistema nervioso central.

    En cuanto a la manera de mantener a los niños interesados en tocar instrumentos, eso depende de los padres. “Creo que los padres deben seguir sus intuiciones con respecto a mantener a sus hijos ocupados”, dijo Kraus. “Encontrar el tipo de música que les gusta, buenos maestros, un instrumento que les gustará. Hacer música debe ser algo que los niños disfruten y quieran seguir haciéndolo durante muchos años! “

    FUENTE: HTTP://TIME.COM/3634995/STUDY-KIDS-ENGAGED-MUSIC-CLASS-FOR-BENEFITS-NORTHWESTERN/

    Música, emociones y neurociencia

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    música y neurociencia

    Desde la Escuela de Música Luisa Cáceres de Arismendi queremos compartir con nuestro público unos minutos en los que el conductor del programa Redes de RTVE, Eduardo Punset Casals nos habla de la música y su influencia en las emociones.

    ¿Qué dice la neurociencia sobre las emociones evocadas por la música? ¿Cómo el cine se aprovecha del poder de la música para dirigir a los espectadores?
    Punset entrevista a Stefan Koelsch, prof. de psicología de la música, Freie Universität Berlin y el cantante Manolo García nos explica la unión que experimentan los músicos con su público en los recitales.

    Somos criaturas musicales de forma innata
    desde lo más profundo de nuestra naturaleza.

    Stefan Koelsch

    Eduard Punset:

    El gran músico Stephan Koelsch, músico y psicólogo y el mejor neurólogo, es el que nos ha puesto de manifiesto que nada influye tanto, tiene un impacto tan trascendental sobre el cerebro, como la música.

    Sabes, algunos de tus amigos me dicen que nada tiene más impacto sobre el cerebro que la música en el sentido de que afecta la memoria, incluso afecta el movimiento, las emociones, lo afecta prácticamente todo. Quiero decir, ¿la música es tan importante o crees que no hay para tanto?

    Stefan Koelsch:

    Creo que es muy importante y que, de hecho, se le podría dar la vuelta a la pregunta y plantearnos si hay alguna parte del cerebro que no se vea influida por la música. Así pues, ¿qué está ocurriendo en el cerebro de los que hacen música?

    Mientras producen sonidos, los escuchan y los coordinan con sus propios movimientos y con su propia producción de sonidos, recuerdan lo que han producido antes, así como lo que producirán después. Quizás recuerden la canción, la letra… Se miran, se genera actividad emocional.

    En general, cuando la gente compone música en común, se lo pasa bien, disfruta estando con los demás, disfruta comunicándose con los otros y todos esos procesos diferentes hacen que el cerebro humano se comprometa con toda su riqueza y colorido, por decirlo de alguna manera.

    Eduard Punset:

    Este mundo de la música parece tan dirigido por las emociones… Según parece, has llevado a cabo unos experimentos en Camerún.

    Lo que intentaste demostrar en aquel experimento fue que la cultura, una cultura concreta, no afectó las emociones inspiradas por la música, es decir, juntaste un aborigen, un ingeniero muy sofisticado, procedentes de dos hemisferios del mundo totalmente distintos y, sin embargo, reaccionaron igual.

    Las emociones y la música

    Stefan Koelsch:

    Fue un estudio sobre el reconocimiento de las emociones en la música. Uno de mis estudiantes de doctorado viajó al norte de Camerún e hizo una investigación con personas que nunca habían escuchado música occidental antes.

    Estas personas fueron capaces de decir: “esta pieza suena bastante alegre, esta otra bastante triste y aquella bastante aterradora”. Suponemos que es porque en la tradición musical occidental la música triste imita la prosodia de una voz triste: tonos bajos que van disminuyendo el timbre, por ejemplo, un tempo que no sea rápido, sólo pequeñas variaciones de tono.

    Parece ser que cuando se codifica en forma de música, aunque nunca hayamos escuchado dicha música antes, somos capaces de reconocer qué emoción expresa la pieza en cuestión.

    Eduard Punset:

    Déjame que te haga otra pregunta. ¿Por qué cuando estoy triste y me siento solo –algo que me ocurre muy raramente, pero a veces puedo sentirme triste y solo– por qué la música me anima si es algo, sabes, movido, “pam pam pam pam”?

    Y, en cambio, cuando estoy muy excitado, ¿por qué pasa al revés, la otra música me calma? Quiero decir, ¿cómo puede ser que la música te anime o, por el contrario, te tranquilice? No me parece demasiado lógico.

    Stefan Koelsch:

    Eso nos muestra que, en primer lugar, la música tiene esa capacidad de ayudarnos a cambiar nuestro estado de ánimo, si lo deseamos. Desde la neurociencia sabemos que la música es muy poderosa a la hora de activar cada una de nuestras estructuras emocionales en el cerebro.

    Cuando llevamos a cabo experimentos neurocientíficos, vemos que podemos modular la actividad en prácticamente cualquier estructura cerebral emocional gracias a las emociones que despierta la música.

    Esto significa que la música es capaz de evocar el núcleo mismo, el núcleo de las estructuras cerebrales responsables y creadoras de nuestro universo emocional, algo muy importante también para las terapias donde podemos intentar aplicar la música para ayudar a aquellos pacientes que padecen trastornos de sus estructuras cerebrales y que están relacionados con las emociones, que tienen algo que ver con las emociones, no sólo la depresión sino también el trastorno provocado por un estrés post-traumático, en parte también los trastornos por ansiedad, los individuos que han padecido traumas a causa de abusos u otras causas, por lo que tenemos un amplio horizonte a la hora de aplicar de forma más sistemática y generalizada la música como terapia.

    Los niños con autismo

    Eduard Punset:

    He leído algo en alguno de tus artículos sobre los niño con autismo. Parece que escuchan o aprehenden la música igual que los niños que no poseen esta condición. ¿Es posible? Quiero decir, ¿sienten la música del mismo modo? ¿No existe la diferencia que sí que encontramos en el caso del lenguaje o en su capacidad para empatizar con otros o…?

    Stefan Koelsch:

    De momento es muy difícil contestar a tu pregunta porque no tenemos suficientes estudios neurológicos sobre la relación entre niños con autismo y la música.

    Pero lo que sí sabemos es que los niños con autismo sienten un gran interés por la música y son propensos a componer música con otros. En entornos terapéuticos también es cierto que resulta difícil comunicarse con ellos a través del lenguaje, en cambio, es más fácil hacerlo a través de la música.

    Eduard Punset:

    De la música.

    Stefan Koelsch:

    De hecho, algunos de nuestros estudios han probado que la música puede comunicar información, no es algo que simplemente crean los terapeutas de la música y que no tenga base científica.

    También estamos determinando qué instrumentos musicales pueden fomentar la empatía y el reconocimiento de las emociones; es algo que estamos probando con niños autistas pero también dentro del currículum escolar de los niños en general porque es una forma divertida de experimentar las emociones, de aprender a reconocer las emociones y otras cosas, de encontrar nuevas formas de expresar las emociones, de ampliar el vocabulario referente a las emociones.

    El elemento social de la música

    Eduard Punset:

    Lo realmente fascinante es esa cohesión social que tú señalas en la música, no es tanto una cuestión individual, como cree mucha gente, sino que el impacto es social y une a la gente. Es algo tremendamente social, ¿verdad?

    Stefan Koelsch:

    Sí, y no sólo es cierto sino que creo que es una de las cosas especiales que tiene la música, uno de los grandes poderes de la música. La música despierta en nosotros todas esas funciones sociales cuando la hacemos juntos.

    Como humanos, somos una especie social y no podríamos haber sobrevivido a lo largo de la evolución sin cooperar ni comunicarnos, si no hubiésemos manifestado un comportamiento social con otros individuos.

    Mientras hacemos música, volvemos a vivir todas esas experiencias y ponemos en marcha todas esas funciones sociales, es decir, averiguamos qué quiere el otro o qué intenta o qué desea o qué cree, sin que nos lo diga explícitamente.

    Hay experiencias emocionales en las que después de hacer música juntos, todos nos sentimos felices mientras antes, en cambio, quizás estábamos enfadados.

    Y el resultado de todo ello es esa especie de cohesión social, nos gustamos más que antes, estamos más unidos que antes, confiamos más los unos en los otros, pensamos que el otro nos ayudará cuando nos sintamos solos o tengamos un problema.

    Eduard Punset:

    ¿Podríamos decir que si habláramos menos y escucháramos más música habría más altruismo en la sociedad?

    Stefan Koelsch:

    Creo que deberíamos hacer ambas cosas, si bien es cierto que existen algunas sociedades donde, si dos personas están enemistadas y acuden a los tribunales –no es un tribunal real porque no tienen la organización social que tenemos nosotros– se espera de ellos que canten, no pueden pelearse.

    Bueno, pueden exponer el motivo del enfrentamiento pero tienen que cantar el motivo de la pelea.

    Eduard Punset:

    Así es, resulta increíble.

    Stefan Koelsch:

    Porque la gente no puede mentir con la misma facilidad cuando canta y se enfrentan unos a otros de una manera mucho más cooperativa, de un modo que tiene mucho más sentido que cuando simplemente nos gritamos.

    ¿Nacemos con la música?

    Eduard Punset:

    Esto me lleva a una pregunta muy importante para la que imagino que aún no tienes una respuesta definitiva. Me gustaría saber si se trata de una capacidad innata o si es algo que adquirimos, quiero decir, la capacidad de entender la música.

    Hay un famoso experimento –algunos miembros de tu equipo participaron en él también– que muestra cómo bebés de sólo tres días pueden reaccionar a la música. Así que, realmente, si alguien que tiene sólo tres días puede reaccionar a la música probablemente estamos hablando de algo que es innato, ¿no?

    Stefan Koelsch:

    Estoy totalmente convencido de ello, sí. Somos de forma innata, desde lo más profundo de nuestra naturaleza, criaturas musicales, muy musicales, todos nosotros. Y hay una buena razón para ello: además de que nos permite desempeñar todas esas funciones sociales mientras hacemos música, también necesitamos esas capacidades para aprender a hablar.

    Cuando nacemos, no sabemos qué significa “pechos”, “leche”, “beber” o “sorber”, pero aprendemos a hablar al escuchar los sonidos musicales del lenguaje y así es como los niños aprenden a hablar, escuchan la música del habla y al hacerlo también entienden el lenguaje. No es el único aspecto del lenguaje que…

    Eduard Punset:

    Que aprenden.

    Stefan Koelsch:

    Sí, no es el único aspecto del lenguaje que aprenden pero, evidentemente, es algo muy importante. Afortunadamente somos muy musicales porque sino nos costaría mucho aprender a hablar o aprender idiomas.

    Eduard Punset:

    Es gracioso porque lo que dices es que hay una especie de canción, una especie de forma musical de hablar con los bebés como lo hacen las cuidadoras: “ah, ah, ah, ah, ha, ha, ha”, ya sabes, en realidad no les hablas, más bien les cantas.

    Y según parece, dices que esto es lo que entiende el bebé. Se ha demostrado que cuando las madres hacen “tanananananana” al hablar con sus hijos, esto es muy bueno.

    Stefan Koelsch:

    Bueno, está claro que para que nos entiendan es importante jugar con la entonación. No sólo los adultos se entienden mucho mejor cuando no hablan con una voz monocorde sino que le ponen una cierta entonación y ritmo.

    En el caso de los niños, también es muy importante pues hay estudios que demuestran que si los padres no hablan con sus hijos jugando con la entonación los niños son mucho más susceptibles de padecer trastornos del habla y del lenguaje.

    Eduard Punset:

    Es increíble, ¿verdad? Es fantástico.

    Stefan Koelsch:

    Sabes, sólo con escucharte –“increíble”, “¿acaso no es fantástico?”, “increíble”, “¿acaso no es fantástico?”–, ya hay un cierto ritmo y, además, tienes una voz muy melódica, tu voz sube y baja, sabes, me muestras subiendo y bajando el tono, yendo más rápido y más despacio, dónde están los límites de las frases, dónde se acaba la frase, cómo te sientes, cuánto deseas que algo ocurra, qué deseas, cuáles son tus intenciones, y cosas semejantes.

    Eduard Punset:

    ¿A quién se le ocurriría entonar una melodía para pedir una pizza en el restaurante? Hasta hace poco, creíamos que la música solo servía para transmitir emociones, pero Koelsch ha demostrado que también puede comunicar información semántica, como las palabras.

    Si después de oír la frase “me gusta el café con azúcar” nos dan a elegir dos palabras (“leche” o “cortina”), siempre escogeremos “leche” porque tiene más coherencia semántica con la frase. Esa coherencia desata una reacción en el cerebro que se puede medir y que sucede también al escuchar música.

    Por eso, después de escuchar el Terceto de cuerdas de Schönberg, todo el mundo elige la palabra “aguja”. Resulta que Schönberg había dicho que esa música era una descripción de las punzadas que había sentido durante un infarto.

    Stefan Koelsch:

    A menudo, cuando hablamos de emociones utilizamos palabras para referirnos a algo que sentimos en nuestro cuerpo. Wittgenstein lo denominó “Empfindung” (“sensación”, en castellano).

    Ahora bien, cuando utilizo una palabra para referirme a una sensación de mi cuerpo y tú utilizas la misma palabra, ¿cómo puedo estar seguro de que nos estamos refiriendo a lo mismo? Dado que no existe una correspondencia unívoca en el cerebro entre nuestras sensaciones, por un lado, y nuestros centros lingüísticos, por el otro, tiene que producirse una transformación de la información desde las sensaciones al…

    Eduard Punset:

    Lenguaje

    Stefan Koelsch:

    Al código lingüístico.

    Eduard Punset:

    Y nunca se sabe…

    Stefan Koelsch:

    Y nunca se sabe. Pero, ¿y si utilizamos la música?, ¿y si utilizo la música para evocar algo en ti, sensaciones o “empfindung” que se parezcan a los “empfindung” y sensaciones que tengo en mi cuerpo?

    A veces, la música puede hacerlo mejor. Con la música podemos comunicar esa información incluso sin que se vea distorsionada por las palabras.

    Eduard Punset:

    De hecho, a menudo le digo a la gente o les recuerdo que el lenguaje no es como ellos creen, algo para hacerse entender sino que es un instrumento maravilloso para confundir a los demás. Creo que en el caso de la música no se puede decir lo mismo, es más veraz.

    O sea que, realmente, si niños que sufren autismo pueden comunicar con otros mediante la música de una manera que no lo pueden hacer con las palabras, si ellos pueden empatizar, ponerse en el lugar de los demás entonces, yo creo que no hay ninguna duda de que no tienen más que ganar con la música y no es seguro que siempre sea así con las palabras.

    Publicado en http://www.rtve.es

    La música, una obsesión del cerebro humano

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    Como-afecta-la-musica-a-nuestro-cerebro-3

    Durante más de Quine años he tratado de explicar lo que significa la Ciencia de la Música, en la cual se encuentran disciplinas relacionadas con la memoria, la percepción, la creatividad y el instrumento o medio que hace todo esto posible: el cerebro humano, desde una perspectiva neuropsicológica. Y me pregunto cada día: Cómo la música puede afectar nuestro cerebro, nuestra mente, nuestro pensamiento y nuestro espíritu. ¿Cuáles son los mecanismos fundamentales de la música? De igual manera y conociendo que los elementos básicos de cualquier sonido son el volumen, altura, contorno, duración (o ritmo), tempo, timbre, localización espacial y reverberación. Reconozco claramente que nuestros cerebros organizan estos atributos perceptuales en niveles conceptuales de mayor altura, así como un Artista plástico ordena líneas en formas, y esto incluye medida, armonía y melodía. Y alcanzo AFIRMAR que cuando escuchamos música percibimos realmente múltiples atributos o «dimensiones».

    No todos saben que la Ciencia de la Música es un campo científico con pocos años de estudio, no como lo es el del cerebro. la primera aproximación la realizo MacDonald Critchley, neurólogo inglés, quien publicó en 1977 el libro: La música y el cerebro (Music and the brain). Como dato importante, este autor también escribió una biografía de James Parkinson, el primer estudioso de la enfermedad que ahora lleva su nombre.

    Otro investigador (Daniel Levitin), expone que el escuchar música desencadena una cascada de regiones cerebrales activadas en un orden particular: primero, la corteza auditiva para el procesamiento inicial de los componentes del sonido. Después, las regiones frontales involucradas en procesar la estructura y expectativa musical. Finalmente, una red de regiones del sistema mesolímbico involucradas en la excitación, placer,  la transmisión de opiáceos naturales y la producción de dopamina culminando en la activación del núcleo accumbens. Y el cerebelo y los ganglios basales completamente activos, presumiblemente, apoyando el procesamiento del ritmo y la medida.

    Los aspectos de recompensa y reforzamiento al escuchar música parecen, entonces, estar regulados por los niveles de dopamina en el núcleo accumbens y por la contribución del cerebelo para regular la emoción por medio de sus conexiones entre el lóbulo frontal y el sistema límbico.

    Desde luego este proceso de música en el cerebro no es tan mecánico, implica igualmente el procedimiento neuronal de comprender y expresarse por medio del lenguaje y contiene componentes evolutivos. De igual manera, señala la historia del cerebro en la música es la historia de una exquisita orquestación de regiones cerebrales que involucran tanto las partes antiguas como las  nuevas del cerebro humano y las regiones tan alejadas como el cerebelo, en la parte anterior del cráneo y los lóbulos frontales, justo detrás de nuestros ojos. Implica una precisa coreografía de liberación neuroquímica y una recuperación entre sistemas lógicos de predicción y sistemas de recompensa emocional. Cuando disfrutamos una pieza musical, ésta nos recuerda otra música que hemos escuchado y activa recuerdos emotivos de nuestra vida. Tu cerebro en la música es todo lo relativo a las conexiones.

    En conclusión, quienes a diario mantenemos estas prácticas y técnica en seres con diversidad funcional u otra enfermedad, sabemos que la medicina alternativa puede garantizar una mejor forma de vida a quienes hoy por hoy, buscan respuesta y satisfacción con del ritmo, la armonía y la melodía como fuente de esperanza de vida y garantía de alivio a su dolor.

    Por César Mendoza (Terapeuta musical)

    César Mendoza web

     

     

     

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    Historia de un ignorante, ma non troppo… Variaciones Goldberg, de Bach

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    El conde Hermann Carl von Keyserlingk no podía dormir.

    Aquejado de un insomnio galopante, el conde pasaba muchas noches en vela.

    Corría el año 1741, y el conde Keyserlingk, que a pesar de su germánico nombre era un diplomático ruso, era a la sazón embajador del imperio ruso, cuya zarina era en aquellas fechas Ana de Rusia, en Dresde, la capital de Sajonia, cargo que ostentó hasta 1745, cuando fue destinado en Berlín, la capital de Prusia. El buen Hermann Carl era, como buen príncipe ruso de la época, rico, riquísimo, además de un hombre culto y amante del arte, condición indispensable para poder alternar con la nobleza y la realeza alemana de la época. Y, comme il faut, mantenía a su servicio un considerable número de criados, sirvientes y acompañantes, incluidos, naturalmente, músicos que amenizaban fiestas, reuniones y veladas.

    Uno de estos músicos era Johann Gottlieb Goldberg, un dotado clavecinista reputado como uno de los más hábiles de su época, al que Keyserlingk conoció en 1737 y que desde entonces fue su protegido y músico de cabecera. Además, el conde Keyserlingk era, ¡faltaría más!, mecenas y protector de artistas y músicos, entre ellos de un tal Johann Sebastian Bach del que posiblemente hayáis oído algo, por entonces cantor de la Thomaskirche de Leipzig, también en Sajonia, hasta el punto de que llegó a apadrinar a Carl Philipp Emanuel Bach, hijo de Johann Sebastian. Fruto de esta relación mecenas-protegido fue que Goldberg fuera enviado a pasar temporadas con Bach para perfeccionar su técnica y aprender del gran factótum de la música religiosa luterana del siglo XVIII.

    Sí, el conde Keyserlingk era un hombre afortunado, todo lo tenía, todo… pero no podía dormir.

    BACHEntonces al buen conde se le ocurrió encargar a su protegido y amigo Johann Sebastian la composición de alguna obra que, ejecutada por su fiel Goldberg, le permitiera conciliar el sueño. Entonces Bach decidió escribir para su mecenas un conjunto de variaciones para clavecín sobre un tema principal, alternando pasajes rápidos con otros más lentos, en general alegres y que exaltaran el espíritu de tal forma que llevaran al oyente a un estado de relajación que le ayudara a conciliar el sueño. Y todo eso, a pesar de que al gran Bach de 1741 no le gustaba nada componer variaciones: le resultaba aburrido y poco gratificante: su genio era tal que lo que para casi todo el mundo era dificilísimo o simplemente imposible, para él era trivial… Bach estaba por entonces en el culmen de su producción como Maestro Cantor de la Iglesia de Santo Tomás, donde compuso sus obras más insignes, como por ejemplo la Pasión según San Mateo que salió por estas páginas hace ya bastantes meses.

    El resultado de tanto esfuerzo fue un conjunto de un aria (el tema principal), seguido de treinta variaciones sobre ella y terminadas con una repetición final del mismo aria inicial, cerrando así el círculo. Una variación sobre un cierto tema consiste en tomar dicho tema y alterar de forma consistente bien el tempo, la altura de las notas, su disposición u orden, añadirle contrapuntos, cánones, etc, de tal forma que, estando todas ellas basadas sin ambages en el tema original, son al oído del ignorante tan diferentes entre sí que parecen completamente distintas.

    Una vez que las variaciones estuvieron en poder del conde Keyserlingk, se las encomendó a su clavecinista de cabecera, Goldberg, para su ejecución siempre que el embajador lo necesitara. A partir de ese momento, en las noches de insomnio el conde pedía a Goldberg que le tocara “alguna de mis variaciones”… y el conde por fin pudo dormir. Tal fue su agradecimiento que entregó a Bach, en pago por sus queridas Variaciones, la escandalosa cifra de cien luises de oro contenidos en una copa también de oro, el equivalente de unos 500 táleros, es decir, casi la misma suma que representaba para Bach un salario anual como maestro cantor de la Thomaskirche, que ya era un salario más que generoso… Y las variaciones fueron desde entonces conocidas como Variaciones Goldberg, en recuerdo del esforzado clavecinista del conde.[1]

    .

    Todos estos acontecimientos los refiere prolijamente el biógrafo de Bach, Johann Nikolaus Forkel, en la biografía suya que publicó en 1802, más de cincuenta años después de su muerte. La de Bach, quiero decir, que ocurrió en 1750. Y es una historia realmente bonita y sugerente: yo la conozco hace muchos años y siempre me fascinó.

    Sí, es una historia bonita. Y falsa.

    Prácticamente ningún estudioso de la obra y de la vida y circunstancias de Johann Sebastian Bach la da por verdadera. La obra, originalmente denominada por Bach “Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados” fue compuesta a lo largo de varios años y publicada en 1741 como la cuarta parte del “Clavier-Übung”, algo así como “Ejercicios para teclado” para aficionados exigentes. Y competentes, vaya que sí. Las tres primeras partes eran: la primera, Seis partitas para clave; la segunda, el Concierto italiano y la Obertura francesa; y la tercera, la Misa alemana para órgano y cuatro duetos para clave.

    El hecho de que la publicación se produjera en 1741 o 1742, es decir, en vida del autor, es una rareza. Sin embargo, es casi seguro que su composición sería años anterior, pues se ha encontrado una copia manuscrita del aria en un cuaderno de la segunda esposa de Bach, Anna Magdalena fechado hacia 1725, aunque bien pudo ser añadida después.

    En fin, lo más probable es que bien Goldberg, bien el propio Keyserlingk, se hicieran con una copia de esa primera edición, quizá entregada por el propio Bach a su protector en un viaje a Dresde, y tanto fue el agradecimiento del conde y tanto las interpretó su clavecinista que, con el paso de los años, todo el mundo las conoce como “Variaciones Goldberg”. Le sirvieran para dormir, o no, pero eso nunca lo sabremos con seguridad, me temo.

    En una palabra, lo que importa es que dentro de esta ignorante serie sobre música hoy toca disfrutar con una interpretación absolutamente maravillosa de estas Variaciones Goldberg. Ya me contaréis, ya…

    .

    Las Variaciones Goldberg están escritas para clave, es decir, un instrumento de teclado[2] con dos teclados, situados uno por encima del otro; es posible, y muy normal en las obras compuestas para clave, que una mano esté ejecutando la pieza en uno de los teclados y la otra mano, en el otro, es una técnica habitual al tocar el clave, que, por otra parte, era casi el único instrumento de teclado (junto con el órgano, que es de viento) de la época.

    En efecto, el pianoforte, que había sido inventado por Bartolomeo Cristofori a comienzos del siglo XVIII, aún no tenía la gran difusión que tendría unos años después, debido a que la construcción de estos primeros pianos dejaba bastante que desear. A diferencia del clave, el mecanismo del pianoforte hace que al pulsar una tecla un martillo golpea la cuerda equivalente; la gran diferencia con el clave reside en que dependiendo de la fuerza con que se pulsa la tecla, así golpea el martillo la cuerda, permitiendo un sonido suave (piano) o fuerte (forte) según la firmeza de la pulsación. De ahí su nombre: piano-forte. Sólo con la experimentación y la mejora del mecanismo a lo largo de los años se obtuvieron pianofortes que obtuvieran con fidelidad los sonidos que se suponía que debían obtener. De hecho, Bach no compuso pieza alguna para pianoforte; seguramente sí llegó a conocerlo, pero no le interesó para componer sus refinadas piezas para ser ejecutadas en él.[3]

    Si las Variaciones Goldberg fueron compuestas originalmente para clave se podría pensar que éste sería el instrumento adecuado para su interpretación. Y lo es, claro, pero es que los modernos pianos no son como los del siglo XVIII, han mejorado “un poquito”, así que, en la modestísima opinión de este ignorante escribidor, el instrumento con el que se obtienen los mejores resultados, con el que se consigue reflejar mejor el espíritu de esta obra, es con el piano. Su capacidad de variar la potencia del sonido (piano-forte) según la fuerza aplicada en la tecla permite una mayor capacidad expresiva que con el clave, donde cada tecla siempre suena con la misma potencia independientemente de cómo se pulse la tecla… Y para ejecutar la obra en el piano sólo hay que transcribir la partitura para este instrumento. Fácil.

    Bueno, fácil, fácil… Sí, fácil es hacer la transcripción. En alguna parte olvidada he leído que transcribir del clave al piano es sencillo y casi automático, aunque ya sabéis que como no sé nada de estas cosas, igual es todo lo contrario… Pero, claro, el clave tiene dos teclados diferentes y el piano solamente uno, así que, por muy fácil que sea transcribir la obra, el resultado no tiene por qué ser fácil de ejecutar. Y eso es lo que pasa exactamente con las Variaciones Goldberg al transcribirlas para piano. A la enorme dificultad de ejecutarlas en el clave original, con sus cánones a tres y cuatro voces, sus esmerados contrapuntos y su delicada armonía, se suma el hecho de que, al tener un solo teclado, es necesario ahora, para ejecutar las variaciones esritas para los dos teclados, que son bastantes, que las manos se crucen una y otra vez, incluso que estén ambas manos sobre literalmente el mismo grupo de notas, una sobre otra, en un dificilísimo ejercicio de acrobacia pianística…

    .

    Y aquí es donde entra el tercer protagonista del artículo de hoy, tras el compositor (Bach) y el clavecinista que dio nombre a la obra (Goldberg). Demos la bienvenida a uno de los más eximios pianistas de todos los tiempos: el canadiense Glenn Gould.

    Glenn Herbert Gould nació en Toronto en 1932, y falleció en 1982, a los cincuenta años de edad. Dotado de una técnica sobrenatural, sin embargo era un auténtico inadaptado social. Lleno de manías a cuál más rara, tenía dificultades para relacionarse con el personal; muchos años después de su muerte fue diagnosticado como poseedor del síndrome de Asperger, no me preguntéis por qué métodos. Los afectados de este síndrome suelen ser inteligentísimos y muy creativos, pero tienen serias dificultades para percibir o sentir emociones, lo que les lleva en muchos casos a no poder relacionarse normalmente son sus semejantes, incluso a la marginación social.

    En el caso de Gould, éste siempre se interesó por la tecnología de la grabación. Era un estudioso de las técnicas de grabación aplicadas a la música, y de hecho se sentía mucho más a gusto en un estudio de grabación que en una interpretación en directo. Efectivamente, maníaco de la perfección hasta lo indecible, él se daba cuenta de los pequeños errores que cometía en los conciertos en directo (errores inevitables, por otra parte), aunque nadie entre el auditorio se hubiera dado cuenta de ellos, y esos errores le fastidiaban; entre eso y que el aplauso del público y su admiración realmente le traían al pairo (típico de los “aspergianos”), el caso es que en 1964, con 32 años aún sin cumplir, decidió dejar los conciertos en directo (cuando era una de las mayores figuras mundiales) y dedicarse en exclusiva a la grabación en estudio. Mientras a la mayoría de grandes pianistas los micrófonos les intimidan, pues captan todos y cada uno de los errorcillos que pasan desapercibidos en el directo, Glenn se sentía realmente a sus anchas rodeado de ellos, o de cámaras, a solas con ellos y su piano.

    En conversaciones con otros afamados pianistas, afirmaba (con buena parte de razón), que la influencia que él tendría con sus interpretaciones sería muy superior a la que el otro obtendría con sus conciertos en directo. Decía que “siempre que haya dudas o se desee recordar una ejecución, basta con poner el disco y escuchar de nuevo la obra…”.

    Y el caso es que verle tocar en directo debía ser todo un espectáculo. Solía aparecer para realizar sus grabaciones (y antes, sus conciertos) con abrigos, bufandas y guantes, aunque fuera pleno verano, con un cargamento de píldoras, jarabes y medicamentos varios para cualquier posible afección real o imaginada, y siempre, siempre, con su silla…

    …Con su especialísima silla especial de tocar el piano: una desvencijada silla de enea, baqueteada por sus viajes a lo largo y lo ancho el mundo, con las patas recortadas de tal manera que el teclado le quedaba a la altura casi de la barbilla, lo que le obligaba a tocar en una extrañísima postura, encorvado sobre el piano y con una posición de brazos completamente antinatural… no es que lo diga yo; lo vais a ver en un momentito, así que no digo más.

    ¡Ah, y canta! Cuando Glenn Gould ejecuta una obra, sobre todo las que de verdad le gustan, canta. Tararea y sigue el ritmo con sonidos guturales que son perfectamente audibles en la gran mayoría de sus grabaciones… y también eso lo vais a ver en unos momentos. Supongo que algún editor meticuloso le reprocharía este canturreo que “estropea” la nitidez sobrenatural de sus interpretaciones… pero, claro, eso también le importaba un ardite.

    Seguiremos la audición de la obra con una película que se rodó con motivo de su ¡cuarta! grabación de las Variaciones Goldberg, en 1981, sólo un año antes de su fallecimiento en 1982, debido a un infarto cerebral. Esta grabación concreta está universalmente reconocida como la grabación de referencia de las Goldberg, y esta vez sí veremos al artista desplegar su arte ejecutando la dificilísima obra, en lugar de ver fotos de paisajes o de Bach o del mismo Gould o lo que sea…

    La película comienza con unos minutos en los que el locutor introduce la obra y al intérprete, y luego prosigue con una corta entrevista al propio Gould, donde expresa su ideario acerca de la interpretación de esta obra y en general… Toda esta introducción dura unos seis minutos, y en el minuto 6:35 comienza ya la obra en sí, que se desarrollará sin interrupciones hasta su conclusión: su duración total es de unos 50 minutos y toda ella está en un solo vídeo.[4]

    Es excelente la realización, extraordinario el sonido, y de la interpretación ya, ni hablo. Es para mí un auténtico placer presentaros a Glenn Gould cantando y haciendo cantar a su magnífico piano Steinway en estas maravillosas Variaciones Goldberg.

    Como en la Wikipedia mismamente hay una descripción estupenda de cómo es el aria y cada variación, me limitaré a daros una indicación del minuto exacto en que comienza cada una de ellas, para que no tengáis que perder de vista a Mr. Gould haciendo fantasía en honor a Bach. Únicamente comentar que cada tres variaciones Bach introduce un canon, supongo que para hacer más alegre y festiva la obra completa… ¡o para poner a prueba a Herr Goldberg!. En fin, vamos ya con el video.

    El Aria inicial, tocada con enorme dulzura y recreándose en ella como se merece, comienza en el minuto 6:35 del video. A partir de ahí, cada variación comienza en los minutos siguientes (segundillo más o menos):

    Variación 1: Minuto 9:25.

    Variación 2: Minuto 10:35

    Variación 3 – Canon al unísono: Minuto 11:25

    Variación 4: Minuto 12:55

    Variación 5: Minuto 13:45 (Una locura de variación: obsérvese el cruce continuo de manos)

    Variación 6 – Canon a la segunda: Minuto 14:20

    Variación 7 – Al tempo di Giga: Minuto 15:00

    Variación 8: Minuto 16:20

    Variación 9 – Canon a la tercera: Minuto 17:15

    Variación 10 – Fughetta: Minuto 18:15

    Variación 11: Minuto 19:15

    Variación 12 – Canon a la cuarta: Minuto 20:10

    Variación 13: Minuto 21:45

    Variación 14: Minuto 24:25

    Variación 15 – Canon a la quinta (in moto contrario): Minuto 25:30

    Variación 16 – Ouverture: Minuto 30:30

    Variación 17: Minuto 32:10

    Variación 18 – Canon a la sexta: Minuto 33:05

    Variación 19: Minuto 34:05

    Variación 20: Minuto 35:10 (Otra locura de interpretación)

    Variación 21 – Canon a la séptima: Minuto 36:00

    Variación 22 – Alla breve: Minuto 38:15

    Variación 23: Minuto 39:20

    Variación 24 – Canon a la octava: Minuto 40:15

    Variación 25 – Adagio: Minuto 41:55

    Variación 26: Minuto 47:55

    Variación 27 – Canon a la novena: Minuto 48:50

    Variación 28: Minuto 50:15

    Variación 29: Minuto 51:15

    Variación 30 – Quodlibet: Minuto 52:15

    Aria da capo (o sea, la misma que la que abría la obra, aunque ahora ejecutada un poco más lentamente que al principio, si cabe con aún mayor dulzura y expresión): Minuto 53:45. Por cierto, el realizador nos obsequia aquí con un primer plano de los micrófonos, esos grandes amigos de Gould…

    La obra termina en el minuto 57:25, quedando junto al piano tan sólo la silla, esa sillita ridícula que usaba el gran hombre, bajo los focos, hasta el final del film.

    Ni que decir tiene que existen muchas grabaciones de las Variaciones Goldberg. Es obvio recomendar la que para mí es la mejor versión de todas la de Glenn Gould, pero todos los grandes pianistas la han tocado y, muchos de ellos, grabado, como puede ser el caso del gran pìanista y director argentino, Daniel Barenboim o la tremendamente eficaz del checo Jenö Jandó (la estrella emergente del sello Naxos). Y también existen bastantes grabaciones con el clave para el que fueron originalmente escritas, como la del clavecinista y organista Richard Egarr, por ejemplo. Pero es que además hay versiones para otros instrumentos, como por ejemplo para Trío de Cuerda, orquesta de cuerda, arpa, violas… En fin, mucho y bueno donde elegir, aunque ya os advierto que en todas partes encontraréis alguna de las versiones de Glenn Gould…

    En Spotify hay, como es de suponer, muchas versiones de las Variaciones Goldberg, pero he seleccionado una versión del propio Gould, pero grabada mucho antes que la del video, así podéis comparar cómo entendía la obra el artista canadiense cuando tenía veintitantos años con cómo la entendía con casi cincuenta. He aquí su enlace. Pero, eso sí, preparaos para escuchar publicidad si sois gratuitos, como es mi caso, pues son 32 piezas en total, aunque muchas de ellas de menos de un minuto de duración. En cualquier caso, está también en Spotify la versión de Gould 1981, la del video, por si os gusta más, y es muy sencilla de encontrar.

    En este caso, y sin que sirva de precedente, no sé si voy a poder contradecir a Glenn Gould. Esta versión suya de la Variaciones Goldberg, así como de otras muchas obras, nunca se escucharon en salas de Conciertos… pero era debido más a su especial forma de entender las relaciones humanas que a que el resultado fuera mejor. Seguro, seguro, que en directo sonaría mejor… por muchos pequeños (¡o no tan pequeños!) errores que el intérprete pueda cometer. Siempre que se pueda, en directo.

    Disfrutad de la vida, mientras podáis. A ser posible, escuchando música.

    Sobre el autor

    Macluskey es un informático de los tiempos heroicos, pero no ha dejado de trabajar en Informática y disfrutar con ella hasta la fecha. Y lo que el cuerpo aguante. Y además, le gusta la música… Publicado primero en eltamiz.com

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    Escuchar música clásica protege de la neurodegeneración

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    Un estudio realizado en Finlandia muestra los efectos biológicos y moleculares de esta práctica

    Según un nuevo estudio realizado en Finlandia, escuchar música clásica mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y el transporte de dopamina, la neurotransmisión sináptica, el aprendizaje y la memoria. También reduce la expresión de los genes que median en la neurodegeneración.

    Aunque escuchar música es común a todas las sociedades, los efectos biológicos y moleculares de escuchar música son bastante desconocidos. Se trata de una función cognitiva compleja del cerebro humano, que se sabe que induce varios cambios neuronales y fisiológicos.

    Un grupo de investigación de la Universidad de Helsinki (Finlandia) ha estudiado cómo afecta escuchar música clásica a los perfiles de expresión génica de personas con y sin experiencia musical. Todos los participantes escucharon el Concierto para violín n.º 3 en sol mayor, K. 216.

    Escuchar música mejoró la actividad de los genes implicados en la secreción de dopamina y el transporte, la función sináptica, el aprendizaje y la memoria.

    Uno de los genes más sobrerregulados (cuya expresión aumenta al escuchar música) regula la proteína alfa-sinucleína (SNCA), es un gen relacionado con el riesgo de enfermedad de Parkinson, que se encuentra en la región más fuertemente vinculada a la aptitud musical. También se sabe que SNCA contribuye al aprendizaje del canto en los pájaros cantores.

     

    Menos neurodegeneración

    “La regulación de varios genes que se sabe que son responsables del aprendizaje del canto, y del canto en sí, en los pájaros cantores sugiere un fondo evolutivo compartido de la percepción del sonido entre las aves vocalizadoras y los seres humanos” explica Irma Järvelä, líder del estudio, en la nota de prensa de la universidad, recogida por AlphaGalileo.

    En contraste, escuchar música infra-regula (reduce la expresión de) genes asociados con la neurodegeneración, lo que indica un papel neuroprotector de la música.

    “El efecto sólo fue detectable en los participantes musicalmente experimentados, lo que sugiere la importancia de la familiaridad y la experiencia en los efectos inducidos por la música”, subrayan los investigadores.

    Los resultados dan nueva información sobre los antecedentes genéticos moleculares de la percepción y la evolución musical, y pueden aportar más conocimientos sobre los mecanismos moleculares que subyacen a la musicoterapia.

    Referencia bibliográfica:Chakravarthi Kanduri, Pirre Raijas, Minna Ahvenainen, Anju K. Philips, Liisa Ukkola-Vuoti, Harri Lähdesmäki, Irma Järvelä: The effect of listening to music on human transcriptomePeerJ (2015). DOI: 10.7717/peerj.830.

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    Música y neurociencia se alían en la reducción de trastornos mentales

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    Un beneficio casi imprescindible para la salud humana

    La Academia de Ciencias de Nueva York ha publicado un monográfico sobre la importancia que tiene la música en la rehabilitación cerebral, en el desarrollo y en el tratamiento de alteraciones neuronales. La música es considerada un lenguaje especial dirigido, fundamentalmente, a comunicar, evocar e incluso reforzar emociones. Sin ningún lugar a dudas, un gran avance que muestra la necesidad que tenemos de vivir con la música, así como su potencial terapéutico. Por Anabel Paramá.

    Imagen: alwayspp. Fuente: PhotoXpress.

    Imagen: alwayspp. Fuente: PhotoXpress.

    Se prevé que la expectativa de vida aumentará, por tanto, el envejecimiento de las poblaciones. Esto conlleva, un aumento de los trastornos neurológicos, lo que implica la necesidad de mejorar la calidad de vida de las personas que sufren los efectos inducidos por este tipo de trastornos.En este contexto la música ha ido adquiriendo, en los últimos años gran importancia. De hecho, ha pasado de ser considerada como una actividad lúdica y de disfrute, para transformarse en uno de los grandes avances psicoterapéuticos.

    Esta preocupación ha conducido a una de las revista más prestigiosas de los Estados Unidos de América, Annals of de New York Academy of Science, a desarrollar un interesante monográfico sobre la implementación de la estimulación cognitiva y la rehabilitación basada en la música.

    En dicho monográfico, numerosos expertos mundiales en la materia, hacen un recorrido por los beneficios y posibilidades que tiene la música en el ámbito de las ciencias de la salud. Los editores del monográfico destacan las intervenciones basadas en la música relativa a la enfermedad de Parkinson, a la demencia y a la enfermedad de Alzheimer. Así mismo, aunque no nos ocuparemos de estos aspectos, en este interesante volumen se muestran la relevancia de la aplicación de la danza en la plasticidad cerebral y en el desarrollo neuronal de los niños y de los bebés.

    Trastornos neurológicos y musicoterapia

    Las enfermedades neurológicas provocan en los afectados importantes discapacidades que repercuten, directamente, en la vida socio-laboral y familiar del paciente. Por lo que requieren cuidados específicos para llevar a cabo un proceso de rehabilitación. Entre estos cuidados se encuentra el uso de la musicoterapia.

    Según expone Stephan Koelsch   en dicho monográfico, la música puede ser empleada como terapia para reducir el dolor, las preocupaciones y la ansiedad. Así, determinadas actuaciones que evocan emociones a través de la música, podrían ser el punto inicial de futuras terapias musicales. Koelsch afirma que, gracias a ella es posible regular emociones y estados de ánimo de los pacientes por la reactualización de momentos vividos anteriormente (evocación). Esto incluye reducir el dolor, las preocupaciones y la ansiedad, a través del proceso denominado “emociones evocadas por la música”.

    Por otro lado, la música está estrechamente relacionada con nuestra competencia social. En este aspecto y sorprendentemente, las personas que padecen trastorno del espectro autista (TEA) parecen estar perfectamente sociabilizadas cuando se trata del ámbito musical. Esto contrasta con los problemas que presentan estas personas para interaccionar con los demás en otros contextos sociales. De ahí que se piense que ellos, digámoslo así, se refugian en la música para llenar ese hueco que les produce su enfermedad.

    Vuilleumier y Trost sugieren en su trabajo, que la música activa dos regiones cerebrales, la emocional y la motivacional. Dicha interrelación cerebral hace que sea mucho más sencillo obtener beneficios psíquicos de los tratamientos a través de la misma. Ello es así, pues esta doble activación mejora nuestra aptitud y actitud ante los problemas.

    La realidad de los trastornos neurológicosLos trastornos neurológicos son enfermedades del sistema nervioso central y periférico. Cerebro, médula espinal y nervios constituyen estos sistemas y en conjunto controlan todas las funciones del cuerpo. Cuando alguna de estas partes se ve afectada y no funciona bien, es cuando se originan determinadas dificultades, bien sea, para hablar, caminar, respirar, aprender o recordar, entre otras.

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 6,2 millones de personas mueren cada año por accidentes cerebrovasculares. Más de 50 millones de personas en todo el mundo tienen epilepsia. Según los cálculos, 35,6 millones de personas en todo el mundo padecen demencia, y se diagnostican 7,7 millones de casos nuevos cada año (la enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia y puede contribuir al 60%-70% de los casos). Por otro lado, la prevalencia de la migraña es superior al 10% en todo el mundo.

    Existen estudios recientes que demuestran que la música es una de las terapias empleadas para hacer frente a una enfermedad tan devastadora como es el Alzheimer. Y, ¿por qué? Según afirma un estudio reciente estos enfermos conservan sus recuerdos musicales, sea cual sea la fase en la que se encuentra la enfermedad. Todo parece indicar que la música la guardamos en un área cerebral diferente al resto de los recuerdos.

    Al igual que ésta, otras enfermedades, como el déficit de atención por hiperactividad, enfermedad de Parkinson, epilepsia, trastornos emocionales diversos, podrían tener en la música beneficios educacionales terapéuticos.

    Reorganización del cerebro

    La corteza cerebral tiene la capacidad de reorganizarse en función de sus necesidades. En este sentido el lenguaje musical tiene la capacidad de llevar a cabo este cambio, provocando la activación de determinadas zonas del mismo que intervienen en procesos motores, emocionales y cognitivos. Según los científicos, la anatomía cerebral de nuestro cerebro se va modelando en función de los hábitos musicales que practiquemos.

    Tanto es así que, se ha observado que niños de corta edad iniciados en el estudio musical, presentaban una anatomía cerebral muy diferente a la de niños que no realizaban dicha práctica. En concreto, las áreas empleadas para procesar la música eran mayores y más activas.

    De igual forma que los cambios que se producen cuando personas invidentes muestran habilidades auditivas más desarrolladas. La privación de una de las áreas sensoriales como es la visión, en este caso, favorece el incremento de habilidades en otra modalidad. De hecho, en estas personas se observó en la corteza cerebral, la existencia de una mayor expansión del territorio auditivo.

    El futuro de la músico-terapia

    En el siglo XIX y a principios del siglo XX, las investigaciones científicas realizadas a nivel cerebral abarcaban muchas áreas. El estudio de cada área en concreto, se realizaba de forma aislada empleando objetivos y métodos totalmente diferentes. Esta concepción mecánica del cerebro se ha transformado sustancialmente.

    Por ejemplo, en la actualidad, la teoría de las inteligencias múltiples expuesta por Howard Gardner ha adquirido una gran relevancia. Esta propuesta viene a decir que nuestro cerebro es una gran red en la que existen ocho grandes bloques neuronales denominados inteligencias.

    Pues bien, este cambio en la concepción del cerebro trajo consigo la necesidad de conocer su funcionamiento en conjunto y no en partes. Esta necesidad, ha llevado a la unión de diferentes disciplinas científicas interrelacionadas, tales como biología, medicina y psicología, entre otros.

    El objetivo de las ciencias del cerebro es el de realizar estudios más completos que ayuden a entender el funcionamiento y las distorsiones sufridas por éste. Gracias a dicha cooperación, se están optimizando y empleando nuevas metodologías terapéuticas para mejorar el tratamiento de este tipo de dolencias.

    La músico-terapia, entonces, surge de este proceso de relación entre disciplinas científicas y está adquiriendo gran importancia, al tiempo que está despertando un gran interés a nivel científico y médico. Esto es debido a la aplicabilidad que presenta frente a una amplia diversidad de problemas de salud humana de orden psicoanalítico aliviando ciertas dolencias corporales. Pues la salud emocional es fundamental para el ser humano.

    Por ello, la musicoterapia, hoy en día, es reconocida como una disciplina científica que ha ido ganando adeptos entre los profesionales de la medicina, reconociéndola como una gran alternativa terapéutica.


    Referencias bibliográficas:Koelsch S. Music-evoked emotions: principles, brain correlates, and implications for therapy. Annals of The New York Academy of Sciences (2015). DOI: 10.1111/nyas.12684.

    Vuilleumier P y Trost W. Music and emotions: from enchantment to entrainment. Annals of The New York Academy of Sciences (2015). DOI: 10.1111/nyas.12676.

    Vía tendencias21.net 

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    AUTISMO | LOS 11 MANDAMIENTOS DE LOS PADRES

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    Autismo 11 mandamientos

    1. “No mantendrás a tu hijo encerrado en tu casa.”

    Todos sabemos lo difícil que es salir con los niños con autismo a restaurantes, viajes, compras, cumpleaños y otros eventos sociales. A menudo, nuestros hijos tienden a correr sin rumbo fijo, no saben esperar y no se sienten cómodos con la cantidad de estímulos que se encuentran en el ambiente externo. Pero la única manera de enseñarles cómo comportarse en estos lugares – y de tolerar el exceso de estímulos – está de pie con ellos en este momento. No evitarles estas situaciones sino todo lo contrario. Por otra parte, viven diciendo que el mundo tiene que aprender a lidiar con la diversidad. Pero, ¿cómo, si las personas que son “diferentes” a menudo apenas salen de casa? También hemos utilizado este papel social de la sociedad a vivir con las diferencias de nuestros hijos. Si usted ve a su hijo con “lástima” pensando que no puede vivir en sociedad, es lo que los demás verán también de él.

    2. “No tenga miedo de cambiar de terapeuta”.

    Por mucho que nos queremos mantener una cierta distancia con los profesionales, acabas involucrándote con los terapeutas de tus hijos. Y, cuando observamos que este enfoque ya no está haciendo el efecto deseado, nos sentimos culpables por haber pensado en cambiar ese profesional. Pero eso es parte de la vida: las terapias dejan de funcionar. Reemplaza por un tiempo, e igual es posible volver a la primera más tarde. Es importante que siga su presentimiento. Si en unos meses no notas ningún progreso tangible en el desarrollo de tu hijo, este puede ser el momento de cambiar el enfoque.

    3. “Procurarás tener contacto con otras madres en la misma situación”.

     Cuando nuestro hijo es diagnosticado con autismo, nos sentimos desorientados. Nosotros confiamos totalmente en ese médico que le dio el diagnóstico y la dirección que tomará para el tratamiento. Esto no es mal, pero resulta que hay muchas madres por ahí que, después de largos años en este camino terminan sabiendo más acerca de los tratamientos y enfoques que muchos médicos. Totalmente autodidacta y dispuestos a compartir este conocimiento con otras madres. Nada sustituye a la experiencia de una persona que pasó por la misma situación que tú.

    4. “Cuestionarás todo y de todos”.

    ¿El médico sugirió un medicamento? Trate de entender por qué y si de verdad es indispensable. Busque en Internet, hablar con otros padres a entender si tiene sentido. El terapeuta se cierra con su hijo en la habitación y no sabes lo que sucede durante la sesión? Pídele una sesión de seguimiento. Es tu derecho como mamá o papá. No te puedes quedar en la incertidumbre! Es la vida de tu hijo de lo que estamos hablando.

    5.”Usted va a creer en el potencial de su hijo”
    Esto puede hacer toda la diferencia. ¿Si el niño siente que el padre no cree que él/ella puede superar sus propios retos, progresará?  Si los padres no tienen mucha fe en ese niño, ¿por qué va a tratar de progresar?

    Cree en tu hijo! Y verás avances!

    6.”Repetirás, persistirás e insistirás.
    A menudo, los niños con dificultades de aprendizaje necesitan mucha repetición para absorber nuevas habilidades o comportamientos. Esto puede ser estresante para los padres. Insista y nunca te rindas, un día, esa habilidad va a venir.

    7.”No compararás a tu hijo con otros niños”
    A pesar de ser muy, muy difícil, eso es algo que tenemos que conseguir. Una vez que tengas el diagnóstico, en medio del dolor y el sufrimiento, tendemos a comparar nuestros hijos con otros niños normales de la misma edad. Esto es muy doloroso porque pronto nos daremos cuenta de la distancia entre el desarrollo de los otros. Después de algún tiempo, ahora comparamos nuestros niños con otros niños en el espectro. Y eso es contraproducente, siempre habrá un niño que acaba de hablar, o aprendido a jugar con el coche antes, o que dejó los pañales antes. El espectro es muy amplio, y si estás comparando a tu hijo con otros niños, de esta forma pierdes el foco de las características impresionantes y únicas que sólo él tiene.
    Compara a tu niño hoy con el que fue hace 3 meses y verás…

    8.”No hables de tu hijo como si él no estuviera ahí”
    Algunos niños con autismo no pueden hablar, pero entienden todo. Estoy cansado de los informes de las madres de los niños que hablaban sólo después de 6 años de edad, pero dicen cosas de cuando tenían 4 y no hablaban. Imagínate lo que debe ser para a una persona escuchar hablar contigo, y no poder expresarlo.

    9.”No pierda el sueño pensando en el futuro”
    Nadie sabe lo que depara el futuro. La ciencia ha hecho grandes progresos. Las intervenciones terapéuticas son cada vez más precisas. Piensa en que tienes algo bueno a la espera de tu hijo en el futuro! Invierte en su independencia y espera cosechar las recompensas. Ponga de su parte, pero no perder el sueño preguntándose “¿Qué pasaría si…”? Esto sólo trae ansiedad y tristeza.

    10.”Usted aprenderá a tomar la vida de otra manera”
    La falta de tacto social de nuestros niños con autismos a veces provoca situaciones embarazosas. Por supuesto, siempre debemos enseñar comportamientos más apropiados para nuestros hijos, pero no nos debemos agobiar con ciertas situaciones. Su hijo se limpió la boca en la ropa de su tía. Pídele disculpas a, dile que es en la servilleta donde se debe limpiar la boca. Las cosas tienen la importancia que nosotros les queremos dar.

    11.”No te avergüences de pedir ayuda”
    Vivimos corriendo un maratón. Nuestra vida no es fácil. Parece que ni siquiera podemos darnos el lujo de enfermar. Si estás cansado, no ves la luz al final del túnel, estás deprimido, incapaz de cuidar de tu hijo como debes, pide ayuda. Hay varios grupos de padres en Internet, varias ONG, varias personas dispuestas a ayudar en estas situaciones.

     Fuente

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    MUSICOTERAPIA PARA NIÑOS CON TDA-H

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    La musicoterapia o curación mediante la música ( terapia= curación,tratamiento, y música= combinación de sonidos y ritmo) , es una terapia alternativa y complementaria para cualquier persona, en especial para niños con TDAH. Pero, ¿así de simple?, no, la terapia mediante la música va mucho más allá, podríamos decir que este poder de la música se utiliza en la consecución de objetivos terapéuticos, manteniendo, mejorando y restaurando el funcionamiento físico, cognitivo, emocional y social de las personas. Podríamos decir que es a la vez un arte, una ciencia y un proceso interpersonal.


    Trabajo especial realizado por Joselyn Baeza, Ana Saavedra e Iris Talavera en la Universidad de Concepción, Campus Chillán en el Postítulo DEA, Módulo: TDA – H dictado por la profesora Profesora Susan Zurita D.

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    Musicoterapia: una opción para enfermedades del cerebro

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    La Musicoterapia es considerada una técnica que ha mostrado grandes resultados en pacientes con alguna afectación neurológica.

    Foto: Thinkstock/GettyImages

    Está comprobado que la mayor parte de los deterioros o afectaciones neurológicas debidas a la edad, accidentes cerebrovasculares (ACV), traumatismos de cráneo o mal de Alzheimer pueden ser tratados en su recuperación con la musicoterapia.

    ¿Qué es la Musicoterapia?

    Es una técnica terapéutica que utiliza la música como recurso, involucrando sonidos, la melodía, el ritmo y la armonía para asistir las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas de la persona.

    La musicoterapia es aplicada en todo el mundo por expertos de la salud, siendo aceptada como una particular herramienta que ayuda a la liberación de estrés, tensiones, así como en la depresión y otras enfermedades. Los expertos afirman que, en los últimos años, el avance en la disciplina ha permitido obtener notables resultados en la recuperación de pacientes con diferentes problemas neurológicos y de lenguaje, así como en las capacidades cognitivas y sensoriales; fortaleciendo a las personas con alguna afectación.

    Un estudio reciente de la Universidad de Florida, Estados Unidos, reveló que la música activa distintas zonas del cerebro relacionadas no solo con las emociones, sino también con regiones asociadas al lenguaje y al movimiento, así como diversas áreas corticales, incluida la corteza motora, la corteza parietal, el cerebelo, el lóbulo temporal y la corteza prefrontal.

    Sus aplicaciones:

    La musicoterapia contempla su práctica en tratar algunos de los siguientes desordenes:

    *Afasia: trastorno del lenguaje ocasionado por una lesión cerebral. Este desorden se caracteriza por dificultades en la emisión de los elementos sonoros del habla, déficit de la comprensión y problemas de la denominación.

    *Apraxia: es una enfermedad neurológica que se caracteriza por la dificultad para desarrollar acciones voluntarias, aunque no existen motivos orgánicos (separación entre el pensamiento y la acción). También se conoce como dispraxia.

    *Anomia: trastorno del lenguaje que imposibilita a una persona a llamar a las cosas por su nombre.

    *Deterioro cognitivo leve: trastorno en la esfera cognitiva sin afectación significativa de la funcionalidad del individuo.

    *Demencia: deterioro cognitivo y/o conductual adquirido con afectación de la funcionalidad ocupacional y social.

    *Dislexia: dificultad en la lectura que imposibilita la comprensión correcta.

    *Disartria: alteración del lenguaje por una lesión cerebral, dificultad para el uso de los músculos de la boca, la lengua, la laringe o las cuerdas vocales.

    *Enfermedad de Parkinson: afección degenerativa caracterizada por las dificultades en el movimiento con presencia de temblores en reposo, inestabilidad en la marcha, falta de coordinación motora y pérdida del equilibrio.

    *Discapacidades intelectuales y motoras: todas estas de gran impacto en las relaciones sociales.

    En el caso de las personas que el habla o el movimiento se encuentra afectado, la música sirve como estímulo y como organizador de aspectos motores, por ejemplo para la gente que se le complica el habla, puede expresar cantando lo que quiere comunicar, en el caso de movimiento, cuando hay pérdida de este, la música es la que se encarga de sincronizar los ritmos externos con los internos de la persona y así permitirle anticipar y coordinar los movimientos.

    Esta técnica se puede desarrollar en sesiones grupales, personales ó familiares y llevarla a la par con algún otro tipo de tratamiento antes descrito y convertirlo en una estrategia clínica integral. Es un beneficio que representa un constante contacto y relación con la sensibilidad musical que el individuo ya tiene como parte de su naturaleza innata.

    La música permite que el hemisferio derecho e izquierdo se activen de forma global en relación a la música, creando y desarrollando un potencial para la recuperación neurológica; proviendo un equilibrio emocional y físico como complemento.

    Los tratamientos con Musicoterapia son sustanciales y efectivos para la rehabilitación integral del paciente, actualmente brindando una nueva posibilidad donde se puede encontrar una alternativa diferente que genere un cambio motivado en efecto, por cuestiones sonoras que darán a su vida una nueva armonía.

    Publicado en http://www2.esmas.com

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    Programa de Musicoterapia | Inscripciones Abiertas

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    ¿Qué es la Musicoterapia?

    Es una técnica terapéutica que utiliza la música como recurso para asistir las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas de la persona.

    ¿Para qué Sirve?

    La musicoterapia es empleada para solucionar o disminuir problemas físicos y psicológicos, tales como desequilibrios nerviosos, trastornos del sueño, trastornos de lenguaje, así como también es utilizada para el desarrollo de las áreas motora, emocional, social, cognitiva, sensorial, entre otras.

    ¿A quién beneficia la musicoterapia?

    A niños (as) con:

    • Dificultades en el aprendizaje.
    • Problemas de conducta.
    • Trastornos profundos en el desarrollo (autistas).
    • Niños con deficiencia mental.
    • Con dificultades en la socialización.
    • Con baja autoestima.
    • Con trastornos médicos crónicos y/o degenerativos (cáncer, cardiopatías, problemas de dolor, entre otros).

    A jóvenes y adultos con:

    • Enfermedades degenerativas debido a la edad (Alzheimer entre otras).
    • Problemas de farmacodependencia y abuso de sustancias.
    • Daño cerebral debido a enfermedades y/o traumatismos.
    • Incapacidades físicas debidos a enfermedades degenerativas o accidentes.
    • Problemas de dolor agudo o crónico debido a diversas condiciones (secuelas de accidentes, cáncer, etc.).
    • Personas con enfermedades terminales.

    ¿Cómo funciona nuestro programa?

    El programa de Musicoterapia Otilca es desarrollado por un equipo multidisciplinario en la Escuela de Música Luisa Cáceres de Arismendi, está dirigido a niños, niñas, jóvenes y adultos que deseen hacer del maravilloso mundo de la música un recurso que les permite asistir sus necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas.

    El programa funciona con tres (03) fases principales que son Valoración, Aplicación  y Promoción  (VAP).

    FASES

    Descripción

    Fase I

    Valoración

    Está conformada por cinco Momentos que son:

    .

    1er. Momento

    (60 minutos)

    Entrega al equipo Otilca todas las evaluaciones, diagnósticos y cualquier otra información importante para tratar el caso.

     

    2do. Momento

    (30 minutos)

    Primer encuentro con el (la) terapeuta musical para conocer aptitudes y actitudes musicales del participante.

     

    3er. Momento

    (60 minutos)

    Evaluación Fisiátrica.
     

    4to. Momento

    (30 minutos)

    Segundo encuentro con el (la) terapeuta musical para reconocer el nivel de tolerancia del participante a melodías, ritmos y frecuencias. 
     

    5to. Momento

    Entrega del informe de valoración y propuesta de trabajo a realizar por el equipo multidisciplinario Otilca.

    Fase II

    Aplicación

    • Diez (10) sesiones de musicoterapia  (30 minutos cada una).
    • Dos (02) sesiones de musicoterapia para familiares. 
    • Dos (02) ediciones de audio personalizadas (Musicoterapia).

    Fase III

    Promoción

    Informe de Valoración final del ciclo de sesiones.

    En esta fase se entrega un informe de valoración final donde se describen los resultados y el participante será promovido a una nueva etapa de acuerdo a los logros obtenidos durante el ciclo de sesiones en el programa de musicoterapia Otilca.

     

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    ¿Qué es la musicoterapia?

     Entrevista con Jordi Jauset autor del libro Musicoterapia y Neurociencia

    Para saber más de musicoterapia, haga click aquí

     

    Musicoterapia: una opción para enfermedades del cerebro

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    La Musicoterapia es considerada una técnica que ha mostrado grandes resultados en pacientes con alguna afectación neurológica.

    Foto: Thinkstock/GettyImages

    Foto: Thinkstock/GettyImages

    Está comprobado que la mayor parte de los deterioros o afectaciones neurológicas debidas a la edad, accidentes cerebrovasculares (ACV), traumatismos de cráneo o mal de Alzheimer pueden ser tratados en su recuperación con la musicoterapia.

    ¿Qué es la Musicoterapia?

    Es una técnica terapéutica que utiliza la música como herramienta, involucrando sonidos, la melodía, el ritmo y la armonía para asistir las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas de la persona.

    La musicoterapia es aplicada en todo el mundo por expertos de la salud, siendo aceptada como una particular herramienta que ayuda a la liberación de estrés, tensiones, así como en la depresión y otras enfermedades. Los expertos afirman que, en los últimos años, el avance en la disciplina ha permitido obtener notables resultados en la recuperación de pacientes con diferentes problemas neurológicos y de lenguaje, así como en las capacidades cognitivas y sensoriales; fortaleciendo a las personas con alguna afectación.

    Un estudio reciente de la Universidad de Florida, Estados Unidos, reveló que la música activa distintas zonas del cerebro relacionadas no solo con las emociones, sino también con regiones asociadas al lenguaje y al movimiento, así como diversas áreas corticales, incluida la corteza motora, la corteza parietal, el cerebelo, el lóbulo temporal y la corteza prefrontal.

    Sus aplicaciones:

    La musicoterapia contempla su práctica en tratar algunos de los siguientes desordenes:

    *Afasia: trastorno del lenguaje ocasionado por una lesión cerebral. Este desorden se caracteriza por dificultades en la emisión de los elementos sonoros del habla, déficit de la comprensión y problemas de la denominación.

    *Apraxia: es una enfermedad neurológica que se caracteriza por la dificultad para desarrollaracciones voluntarias, aunque no existen motivos orgánicos (separación entre el pensamiento y la acción). También se conoce como dispraxia.

    *Anomia: trastorno del lenguaje que imposibilita a una persona a llamar a las cosas por su nombre.

    *Deterioro cognitivo leve: trastorno en la esfera cognitiva sin afectación significativa de la funcionalidad del individuo.

    *Demencia: deterioro cognitivo y/o conductual adquirido con afectación de la funcionalidad ocupacional y social.

    *Dislexia: dificultad en la lectura que imposibilita la comprensión correcta.

    *Disartria: alteración del lenguaje por una lesión cerebral, dificultad para el uso de los músculos de la boca, la lengua, la laringe o las cuerdas vocales.

    *Enfermedad de Parkinson: afección degenerativa caracterizada por las dificultades en el movimiento con presencia de temblores en reposo, inestabilidad en la marcha, falta de coordinación motora y pérdida del equilibrio.

    *Discapacidades intelectuales y motoras: todas estas de gran impacto en las relaciones sociales.

    En el caso de las personas que el habla o el movimiento se encuentra afectado, la música sirve como estímulo y como organizador de aspectos motores, por ejemplo para la gente que se le complica el habla, puede expresar cantando lo que quiere comunicar, en el caso de movimiento, cuando hay pérdida de este, la música es la que se encarga de sincronizar los ritmos externos con los internos de la persona y así permitirle anticipar y coordinar los movimientos.

    Esta técnica se puede desarrollar en sesiones grupales, personales ó familiares y llevarla a la par con algún otro tipo de tratamiento antes descrito y convertirlo en una estrategia clínica integral. Es un beneficio que representa un constante contacto y relación con la sensibilidad musical que el individuo ya tiene como parte de su naturaleza innata.

    La música permite que el hemisferio derecho e izquierdo se activen de forma global en relación a la música, creando y desarrollando un potencial para la recuperación neurológica; proviendo un equilibrio emocional y físico como complemento.

    Los tratamientos con Musicoterapia son sustanciales y efectivos para la rehabilitación integral del paciente, actualmente brindando una nueva posibilidad donde se puede encontrar una alternativa diferente que genere un cambio motivado en efecto, por cuestiones sonoras que darán a su vida una nueva armonía.

    Publicado en http://www2.esmas.com

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