¿Cómo hacer que llueva café?

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La economía creativa, también llamada “Economía Naranja”, produce contenido que ejerce influencia en nuestras vidas. La famosa canción de Juan Luis Guerra “ojalá que llueva café” podría ser interpretada como una utopía. Pero tal interpretación podría no ser necesariamente correcta. A pesar de que dicha canción fue inspirada en la esperanza frente a la adversidad de un país como República Dominicana, la frase “ojala que llueva café” y su compositor pueden ilustrarnos cómo podemos transformar nuestras vidas o qué podemos hacer para cambiar nuestro destino. Entonces, ¿cómo hacer que llueva café?

Primero lo primero, la educación. De acuerdo con un artículo escrito por Raúl Baltar, un exitoso ejecutivo y emprendedor, la educación es el fenómeno que precede al logro de los nuevos objetivos de nuestras vidas. Pero además, hoy en día podemos ser responsables de nuestra propia educación, agrega Raúl. Por ejemplo, cualquier persona con acceso a Internet puede estudiar Inglés a través de “Duolingo” el cual es un sistema de colaboración online de escala masiva creado por Luis von Ahn, otro ejemplo de economía creativa. Juan Luis Guerra no solamente estudió música, sino que también estudió filosofía y literatura. Recuerdo a mi profesor del MBA de INCAE Business School, Nicolás Marín diciéndonos tres consejos para la vida: educación, educación y educación.

Lo segundo que nos sugiere “ojala que llueva café” subyacentemente es la innovación. Raúl Baltar cree que la innovación es el reto de cualquier empresa o persona. Para muestra un botón, Juan Luis Guerra ha hecho música de diversos géneros o estilos: Merengue, Bachata, Bolero, Mambo, Funk, Rock, Jazz, Reggae y además en diferentes idiomas. Pero algo muy importante, Juan Luis Guerra no ha trabajado solo. Lo que sugiere que todos debemos tener nuestro “4:40”, es decir, nuestro equipo, colaboradores y aliados. De tal manera que la innovación es el insumo y a su vez el resultado de un trabajo en equipo. Uno de muchos ejemplos de innovación en Venezuela es Eduardo Betancourt, primer arpista solista nominado a los Premios Pepsi Music 2016, en las categorías artista tradicional, mejor tema y mejor disco del año 2016. Eduardo es un ejemplo de constancia, dedicación, innovación, trabajo en equipo e inspiración. Su propuesta caracterizada por la fusión de la música venezolana con otros géneros ha llevado a nuestro instrumento, el arpa, por el mundo y más importante aún a numerosas salas de conciertos y festivales internacionales de gran valor cultural alrededor del planeta.

Y precisamente, en tercer lugar está la inspiración. Podemos hacer nuestras vidas mucho más excitante y apasionada. De acuerdo con el New Herald, Juan Luis Guerra compuso la canción “Canto a Colombia” después de su retorno de ese otro hermoso país. Juan Luis encontró la inspiración pensando en sus también exitosos amigos, Carlos Vives, Juanes, Shakira y Sofía Vergara. Algunas veces, la música es una oración elevada al cielo. Juan Luis Guerra ha vendido decenas de millones de copias, ha ganado numerosos Latin Grammy Award, Grammy Award, entre otros. El secreto es hacer las cosas desde el corazón. “Ojala que llueva café” es un ejemplo de cómo podemos crear arte desde nuestra inteligencia emocional inclusive. Mi opinión es que podemos construir nuestro futuro y nuestro entorno con los siguientes tres elementos complementarios a los que ya he descrito en este ensayo: nuestros pensamientos, palabras, decisiones y acciones.

En conclusión, hacer que llueva café es una tarea de nosotros mismos. Nuestra educación es esencial y las herramientas para ello están disponibles para “casi” todos. Además, concluyo que una sociedad con una Economía Naranja es una sociedad innovadora, como lo demuestra por ejemplo Eduardo Betancourt en Venezuela, Juan Luis Guerra, Luis von Ahn y así muchos otros en el resto de América Latina. Y por último pero aún más importante, el centro de nuestra misión en la vida debe ser definitivamente el Ser Humano.

Juan Carlos Ruiz

Músico & MBA

 

References:

https://en.wikipedia.org/wiki/Juan_Luis_Guerra

http://www.univision.com/musica/juan-luis-guerra-se-inspira-en-la-belleza-de-shakira-y-sofia-vergara

http://www.eldinero.com.do/27456/ojala-que-llueva-cafe-en-el-campo/

http://www.clonesproject.com/latina/una-esperanza-lanzada-al-cielo-se-hace-himno-latinoamericano/

song: https://www.youtube.com/watch?v=dDEVFQnBTp0

¿Qué es cultura, cuál es su importancia y cómo podemos medirla?

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Aunque entender la influencia de la cultura en las empresas ha sido uno de los componentes más recurrentes en las investigaciones en gerencia y en negocios internacionales, no existe aún un consenso sobre su definición y el sistema para medirla.

por MARIA ALEJANDRA GONZALEZ-PEREZcultura

No hay duda de que hay dificultades para definir el concepto de cultura, pero está claro que su importancia se deriva del hecho de que tener más información sobre los valores, las normas, las actitudes o las prácticas de las personas aumenta la predictibilidad de sus comportamientos. Eso significa, en el ámbito empresarial, tener cierta ventaja, facilitar operaciones, estabilizar las transacciones mediadas por las relaciones humanas y, por ende, reducción de riesgos.

Desde 1980, con la publicación del estudio “Culture’s Consequences”, de Geert Hofstede (psicólogo social holandés; profesor emérito de Antropología Organizacional y Gerencia Internacional de la Universidad de Maastritch, y con 138.842 citaciones científicas a sus trabajos académicos en GoogleSchoolar), ha habido un creciente interés en la medición de la cultura.

El estudio de Hofstede consistió en un cuestionario de cerca de 200 preguntas relacionadas con la percepción y la actitud frente a aspectos organizacionales como satisfacción laboral, compromiso y temas gerenciales. Los datos se recolectaron en 40 países en donde IBM tenía operaciones y el fruto del cuestionario fue un modelo teórico concreto con un ranquin de valores culturales ubicados en 5 dimensiones: distancia al poder, evitación de la incertidumbre, incertidumbre versus colectivismo, masculinidad versus feminidad y orientación de largo plazo versus orientación a corto plazo.

Vas Taras, de la Universidad de Carolina del Norte, junto a sus colaboradores Julie Rowney y Piers Steel, hizo una revisión de 121 instrumentos para medir la cultura de manera cuantitativa, que fue publicada en el año 2009 en el Journal of International Management. Allí encontró que la mayoría de estos instrumentos siguen un modelo bastante similar al de Hofsetede: operacionalizan la cultura a través de valores, y recogen los datos mediante cuestionarios respondidos individualmente.

Taras, Rowney y Steel hicieron un ejercicio de búsqueda rápida en internet y encontraron que la palabra “culture” es una de las palabras que más aparecen en las consultas de Google. Si hacemos el mismo ejercicio hoy, encontramos que la palabra “cultura” en español tiene 604.000.000 de páginas asociadas, lo que significa más entradas que palabras en español como: “paz” (347’000.000), “educación” (357’000.000), “trabajo” (538’000.000); “dinero” (156’000.000), o “sexo” (150’000.000).

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En un estudio publicado el año pasado por Vas Taras y sus colegas, quedó evidenciado que dimensiones como clase socio-económica, profesión, edad, periodo histórico, exposición geográfica (viajes de corto y largo tiempo) y exposición virtual influencian las mediciones de cultura.

Más recientemente, los profesores Dan V. Caprar, de la Universidad de Newsouth Wales en Australia; Timothy M. Devinney, de la Leeds University en Inglaterra; Bradley L. Kirkman, de la North Carolina State University, en Estados Unidos, y Paula Caligiuri de la Northeastern University, en el mismo país, dedicaron una edición especial del Journal of International Business Studies (JIBS) -la revista académica de la Academy of International Business (AIB)- a revisar los conceptos, las teorías y las metodologías para medir cultura y su influencia en las operaciones empresariales y en los negocios internacionales.

En su investigación encontraron que la cultura está caracterizada de tres maneras en la literatura y que son construcciones grupales que se operan a nivel de país, más que de región. Para la muestra, colombianos, dominicanos, nigerianos, daneses y vietnamitas. La primera de ellas, y también la más común, es un conjunto de características reflejadas en el comportamiento de un individuo en un grupo específico. La segunda caracterización de cultura es un constructivo reflexivo a nivel individual, en el que se reflejan las orientaciones sociales e individuales. La tercera es un índice a nivel país construido y validado, que se usa principalmente con fines predictivos.

En términos generales podemos decir que la cultura se crea y se transmite mediante la socialización. Esto significa que cuando se incrementan los momentos de socialización en la vida de una persona (equipos deportivos, barras sociales, asociaciones profesionales y grupos estudiantiles) su percepción de valores, de decisiones y de normas va a reflejar lo vivido en dichas experiencias sociales.

Publicado en www.dinero.com

Otilca: vocación a prueba de crisis | Por @Carlosm_rod

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Vocación a prueba de crisis

La Modernidad, sobre cuyo inicio no existe consenso pleno, se caracterizó por elevar la racionalidad económica a principal criterio de la acción humana. Frente al dominio de las creencias espirituales y los dogmas religiosos del pasado, la promesa de la Modernidad fue develar la Razón y, con ella, abrirle camino a un Progreso material inédito para la humanidad. El sistema capitalista se constituyó en el mecanismo socioeconómico que permitió cumplir parcialmente esta promesa, expandiendo aceleradamente la productividad humana e incentivando un desarrollo tecnológico abrumador.

Aun así, el afán de lucro no ha logrado cubrir el complejo universo de las motivaciones humanas. Desde hace dos décadas, los estudiosos hablan del ascenso de la Posmodernidad para reflejar el masivo retorno a lo espiritual, lo metafísico, lo inmaterial. En este marco, ha crecido un renovado interés por las más diversas manifestaciones culturales como expresiones íntimas de la espiritualidad humana, libre, sensible y universalista.

Sin embargo, también el capitalismo ha visto en este creciente interés en lo espiritual una oportunidad de hacer “negocios”, expandiendo su lógica de la rentabilidad a la creación inmaterial. Desde las iglesias evangélicas que “venden” todas las fórmulas para la curación hasta los grandes conglomerados de la industria cultural, pasando por los empresarios de la predicción y la adivinación, se utiliza la necesidad muy humana de entretenerse, creer o transcender para lucrar y enriquecerse.

Sin embargo, no son pocas las personas y organizaciones que se involucran en el mundo cultural con el afán sincero de servir. Otilca es, sin lugar a dudas, una de estas organizaciones. Su vocación de servicio público se refleja en cada uno de sus programas, atravesados transversalmente por la práctica genuina de la Responsabilidad Social. En cada una de sus acciones, es patente la premisa de que el objetivo principal y superior de la organización es aportarle valor a sus destinatarios, lo cual se esfuerzan por cumplir incluso a costa de sus propios sacrificios, medidos no solo en términos económicos sino de tiempo y trabajo humano.

Si su misión no fuese aportar al desarrollo de la cultura regional sino lucrar, Otilca ya habría cerrado sus puertas. En medio de esta crisis, sus costos se han incrementado significativamente; conseguir los materiales básicos se ha vuelto un verdadero desafío; contar con patrocinios y apoyos, una entera odisea. Y sin embargo, allí siguen, dando una batalla silenciosa, día a día, por mantener sus niveles operativos y crecer.

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