Inscripciones Abiertas | Kinder Musical Otilca

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El Kinder Musical Otilca es un programa desarrollado por la Escuela de Música Luisa Cáceres de Arismendi que tiene como objetivo contribuir con el desarrollo integral de niños y niñas entre los dos (02) y seis (06) años de edad, el cual, representa un espacio para el ejercicio sensorial, donde a través de la música, se estimulan las inteligencias múltiples, se trabaja la lateralidad, motricidad fina y gruesa convirtiendo la música en una herramienta para fortalecer el desarrollo intelectual, motora y social de los participantes.

Horario: Martes y viernes de 4:30pm a 6:00pm.

Inscripción en línea

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La ventaja competitiva de nuestro programa con respecto a las alternativas del mercado, radica en que este se encuentra llevado a cabo no solo por músicos de reconocida trayectoria sino que además, estos son especialistas en educación.

La pedagogía utilizada se encuentra cuidadosamente diseñada y fundamentada en años de estudio y experiencia, para garantizar educación de la más alta calidad dirigida a los más pequeños de la casa.

A continuación presentamos parte de la programación pautada para los grupos de nuevo ingreso.

programación Kinder

Invitamos a los padres y representantes que se encuentren interesados, comunicarse con nosotros a través de los teléfonos 0414 5079607 | 0295 6112561 o a través del correo electrónico inscripciones@otilca.org y nuestro equipo responderá gustosamente cualquier duda que pueda presentarse.

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El Corno Francés

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Cristian González

Como parte de la preparación integral que ofrecemos a nuestros estudiantes en la Escuela de Música Luisa Cáceres de arismendi, se realizan trabajos de producción audiovisual que promueven el talento de nuestros integrantes, además de equipar con información musical a nuestros usuarios. En esta oportunidad el niño Cristian González Marcano con tan solo nueve años de edad, comenta sobre el “Corno Francés” e invita a todos nuestros seguidores a visitar www.otilca.org

 

Ir a nuestro Canal en YouTube de Otilca

Otilca: vocación a prueba de crisis | Por @Carlosm_rod

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Vocación a prueba de crisis

La Modernidad, sobre cuyo inicio no existe consenso pleno, se caracterizó por elevar la racionalidad económica a principal criterio de la acción humana. Frente al dominio de las creencias espirituales y los dogmas religiosos del pasado, la promesa de la Modernidad fue develar la Razón y, con ella, abrirle camino a un Progreso material inédito para la humanidad. El sistema capitalista se constituyó en el mecanismo socioeconómico que permitió cumplir parcialmente esta promesa, expandiendo aceleradamente la productividad humana e incentivando un desarrollo tecnológico abrumador.

Aun así, el afán de lucro no ha logrado cubrir el complejo universo de las motivaciones humanas. Desde hace dos décadas, los estudiosos hablan del ascenso de la Posmodernidad para reflejar el masivo retorno a lo espiritual, lo metafísico, lo inmaterial. En este marco, ha crecido un renovado interés por las más diversas manifestaciones culturales como expresiones íntimas de la espiritualidad humana, libre, sensible y universalista.

Sin embargo, también el capitalismo ha visto en este creciente interés en lo espiritual una oportunidad de hacer “negocios”, expandiendo su lógica de la rentabilidad a la creación inmaterial. Desde las iglesias evangélicas que “venden” todas las fórmulas para la curación hasta los grandes conglomerados de la industria cultural, pasando por los empresarios de la predicción y la adivinación, se utiliza la necesidad muy humana de entretenerse, creer o transcender para lucrar y enriquecerse.

Sin embargo, no son pocas las personas y organizaciones que se involucran en el mundo cultural con el afán sincero de servir. Otilca es, sin lugar a dudas, una de estas organizaciones. Su vocación de servicio público se refleja en cada uno de sus programas, atravesados transversalmente por la práctica genuina de la Responsabilidad Social. En cada una de sus acciones, es patente la premisa de que el objetivo principal y superior de la organización es aportarle valor a sus destinatarios, lo cual se esfuerzan por cumplir incluso a costa de sus propios sacrificios, medidos no solo en términos económicos sino de tiempo y trabajo humano.

Si su misión no fuese aportar al desarrollo de la cultura regional sino lucrar, Otilca ya habría cerrado sus puertas. En medio de esta crisis, sus costos se han incrementado significativamente; conseguir los materiales básicos se ha vuelto un verdadero desafío; contar con patrocinios y apoyos, una entera odisea. Y sin embargo, allí siguen, dando una batalla silenciosa, día a día, por mantener sus niveles operativos y crecer.

La “O” por la Redonda

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LA O POR LA REDONDA

Observemos a la “redonda”, imaginémosla.  Aún cuando su forma original es la de un óvalo solemos llamarle redonda ¿curioso no?, y así la dibujamos los mortales poco conocedores de la música, con una forma “redonda”. Al hacerlo, señalamos el camino de una circunferencia que inicia en un punto cualquiera con el trazo de una línea, la cual se va contorneando paso a paso para unir con tinta o grafito ese inicio, hasta que le damos una forma esferoidal. Es así que, hace seis años, y gracias a un talentoso músico y su esposa, comenzaron a “crear”, como buenos artistas, una nueva idea educativo-musical; fueron trazando esa idea, como se traza a la “redonda” con su estructura ovalada, hasta formarla y concretarla. Ello me recuerda un pensamiento de un gran escritor y periodista  estadounidense, Mark Twain “Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”. Ahora bien, ha sido tan exitosa esa idea, que parte de ella, parte de ese sueño de Samuel y Nathalia, lo tiene usted en sus manos en este instante: ¡Qué hermoso! ¿Verdad?.

Por otro lado, debo señalar que ese sueño ya creado lleva por nombre Otilca  y que por coincidencia inicia con “O” y que podríamos llamar la “O” por la redonda y no por lo redondo, semejando a la ya nombrada figura musical de mayor duración en tiempo, la cual es de “cuatro”. Hagamos un ejercicio con la “imagen acústica” de un pentagrama infinito, y coloquemos en cada compás una “redonda” durante seis años, ¿qué tendríamos?. Seguro una hermosa y larga historia musical, con horas y horas de enseñanza, de aprendizaje, de ensayos y repeticiones instrumentales grupales en la sede de Otilca, así como de prácticas  individuales en casa y en cualquier espacio propicio para ello: el fin, mostrar a un público la historia de ese trabajo arduo de horas y horas, y que en pocos minutos se vea agradecido con el mayor gesto de amor que un músico, que un artista pueda recibir: los aplausos.

Imaginemos, lectores, padres, madres, hermanos, familia, amigos de éste semillero de música, esos segundos de felicidad plena; recuerden ustedes, integrantes de Otilca esos escenarios y esos conciertos en los SEIS AÑOS transcurridos, y ello es otra parte de ese sueño de Samuel y Nathalia y que muchos hemos escuchado y disfrutado. ¡Fantástico! ¿Verdad?

Finalmente, esa hermosa creación llamada Otilca y cuyo primer fonema pudiéramos imaginarlo como una redonda, sería también comparable con una rueda, gran invento del hombre desarrollado hace cinco milenios antes de Cristo en Mesopotamia, significando con ello, avance, recorrido, futuro; el camino de un futuro que se hace presente, construido por Samuel, por Nathalia y por todo su equipo, haciendo de Otilca una rueda de engranajes humanos, educacionales y musicales que tienen un “tempo” y que avanza con “Dirección” “Ritmo”, “Métrica”, “Cadencia”, de manera “Forte, Staccato, Legato o Piano”. Como sea, todo lo que significa Otilca y sus futuros planes, bien podrían tomar su “O” de inicio para avanzar a cuatro tiempos musicales, y que podríamos llamar, la “O” por la REDONDA.

OTILQUEANITIS por @profesormarino

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Los otilqueanos u otilqueños como cariñosamente se les conoce, son todos aquellos individuos que viven en la ciudad cultural de Otilca, hermosa localidad fundada hace 6 años y que está enclavada frente al mar de Margarita en el Oriente venezolano. Por sus calles pululan una gran cantidad de otilcantantes y otilquejecutantes que desde muy pequeños aprenden las entramadas líneas y espacios de su principal deporte denominado Pentagramabol. Las casas en la Otilca no tienen puertas, sino escaleras con las cuales dejan por debajo cualquier obstáculo que quiera detener su empuje y apagar sus sueños.

Según cuentan, los otilqueños practican la Otilquería, una especie de conjuro para doblegar el desánimo y triunfar en tiempos de crisis. Ellos no creen en la suerte directa, sin embargo están muy conscientes de una frase de Thomas Jefferson que dice: “Mientras más trabajo más suerte tengo”. Por otra parte, su principal religión es el Otilqueanismo, cuya palabra proviene del griego Otilcus. Dicha religión, es de carácter monoteísta puesto que su fe reside en un solo Dios, Otilqueo, el Dios de la música en Otilcalandia. Un hecho muy curioso, es que para todos los extraños a esta ciudad,  la Otilca es la Orquesta Típica Luisa Cáceres de Arismendi quien fue una sin par heroína ícono de la guerra de la independencia venezolana.

Actualmente, entre los sitios más visitados de Otilcalandia se encuentran: La Plaza de las Corcheas, en donde se pueden oír ricas retretas con la sincopada rítmica del estado Nueva Esparta; el Museo de las Partituras, que guarda los archivos más preciados del Otilcólogo mayor, profesor Samuel González y el Castillo de los Instrumentos, en donde cada otilqueño se prepara diariamente en las difíciles artes de los siete sonidos, llámese: Dotilca, Reotilca, Miotilca, Faotilca, Soltilca, laotilca y siotilca. En resumen; su medio ambiente es la armonía, su clima se mide por el grado de amistad, su arquitectura va más allá de la cima, su economía se basa en las acciones en pro del logro y su gobierno no haya que hacer con la Otilqueanitis; sana enfermedad que ataca a todo aquel que se enamora de la Otilca y que promete convertirse en una pandemia regional para bien de la cultura.

ENSAYANDO CON LAS LETRAS

Ángel Marino Ramírez

Twitter: @profesormarino

Otilca puso sabor insular en el Teresa Carreño

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“La Mujer Margariteña” se hace sentir en la ciudad capital

Foto: Antonio Vizcaya Loreto

Foto: Antonio Vizcaya Loreto

***A través de un repertorio que incluyó galerones y malagueñas dedicados a la mujer margariteña y a la Virgen del Valle, la Orquesta Típica Luisa Cáceres de Arismendi cautivó al público de la gran Caracas.***

Antonio Vizcaya Loreto.- La margariteñidad cobijó la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño durante este fin de semana. Otilca debutó por la puerta grande ante el público capitalino que disfrutó del repertorio del concierto “La mujer margariteña”.

Las magistrales interpretaciones de la Orquesta Típica Luisa Cáceres de Arismendi (Otilca), junto a las voces regionales de Ynés Rojas, Lucienne Sanabria, Eva Rivas, Luzbimar González, Ernesto Da Silva “El Ciclón de Margarita” y el pequeño Robert Jesús Marín y José Gregorio  “Yoyo” González, se ganaron los aplausos y la ovación de los presentes que, sin importar la lluvia, acudieron para disfrutar de galerones y malagueñas orientales.

Foto: Antonio Vizcaya Loreto

Foto: Antonio Vizcaya Loreto

“Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, gloria a la Virgen del Valle, que nos cubre con su manto…”, cantaba con inspiración Lucienne Sanabria, quien en pleno escenario cautivó al público y puso a corear a los caraqueños esta emblemática pieza dedicada a la Patrona de Oriente. La cantante aprovechó la oportunidad para rendir tributo con su música a la recién fallecida artista cumanés, María Rodríguez, orgullo del oriente venezolano.

La velada inició pasadas las 7:00 de la noche del sábado 4 de octubre con una composición romántica del maestro González, en la que la

joven Yanaika Marcano participó con la viola como solista. Esta pieza originalmente fue inspirada y dedicada por el autor a Nathalia Andrea Quintero, coordinadora general de Otilca.

Angelitos negros

En medio de un emotivo ambiente, en el que Frank Armas tuvo la tarea de presentar cada uno de los temas y al que no dejaron de asistir margariteños residentes en Caracas, este concierto -de una hora y media de duración- ofreció obras musicales que, de la mano del director de Otilca, Samuel González Castrillo, enaltecieron a la mujer del territorio insular y por supuesto a la Virgen marinera.

Los “Angelitos Negros de Andrés Eloy Blanco”, el famoso poeta cumanés, no podían faltar en esta compilación y en la voz de Ynés Rojas, junto a la declamación de Armas, arrugaron el corazón de más de uno que, sin pensarlo dos veces, se levantaron de las butacas para aplaudir la puesta en escena.

De igual forma Otilca, con unos 40 músicos en tarima, puso ritmo a los versos que el popular “Ciclón de Margarita” improvisó en la ciudad capital. Con su ingenio y creatividad Da Silva enalteció a la mujer margariteña y conjugó su letra con palabras de agradecimiento al público caraqueño.

Plato fuerte de la noche

El plato fuerte de la noche estuvo representado en “La Mujer Margariteña”, un tema que compuesto por da Silva, e interpretado en cuarteto, rindió pleitesía a la mujer empanadera, esposa del pescador, madre, ama de casa, trabajadora, entre otras múltiples facetas.

Foto: Antonio Vizcaya Loreto

Foto: Antonio Vizcaya Loreto

De esta forma y en medio del transcurrir de la noche, Luisa Cáceres de Arismendi fue recordada y loada por Da Silva con “Digna Heroína”. Eva Rivas hizo estremecer las fibras del alma con “Desesperanza” y de igual forma Luzbimar González hizo súplicas a través del tema “Quisiera” de Augusto Fermín.

Finalmente y gracias a la sorpresa que la orquesta tenía preparada para el público, los presentes se pasearon por el llano venezolano y con especial atención en el violín del concertino Daniel Quintero, disfrutaron de “Apure Diablo”, con arreglo instrumental efectuado por el maestro González Castrillo.

Algunas fotos de “La Mujer Margariteña”

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Aquí compartimos algunas fotos realizadas por los integrantes de Otilca y los comités de madres, padres y representantes durante el viaje para la realización del concierto “La Mujer Margariteña” en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño en Caracas.

Tu apoyo es importante

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Siendo nuestro eslogan: ¡Música sin límites!  Creemos fielmente que en cuestión de música no hay límites y existen muchas oportunidades para integrarnos e intercambiar ideas y puntos de vista, apoyando aquellas iniciativas y acciones que permitan resaltar talentos e incentivar el interés en nuestros niños, niñas, jóvenes y adultos participando en actividades culturales y educativas. 

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Otilca sumergió a insulares en “Un Mundo Ideal”

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La Escuela de Música Luisa Cáceres de Arismendi (Otilca) deleitó con “Un Mundo Ideal”, concierto que rebasó las expectativas en la Casa de la Cultura Ramón Vásquez Brito como cierre de fin de año escolar. 

Bajo una tenue luz y estrellas brillando en el escenario, un poco más de 50 músicos en escena llevaron al público a soñar a través de las piezas que interpretaron por casi dos horas. 

Los solistas Yanaika Marcano y José Jesús Fernández fueron los primeros en invitar a los presentes a entrar a “Un Mundo Ideal” con cuatro  piezas de Georg Philipp Telemann. Seguidamente el pequeño Robert Jesús Marín arrancó aplausos con el concierto de Mandolina en Do  M de Antonio Vivaldi, demostrando versatilidad y madurez musical con tan solo nueve años de edad.  

La emoción y la ilusión se mantuvieron en la sala Inocente Carreño de la Casa de la Cultura Ramón Vásquez Brito cuando Ximena Oxford, Alexandra Castillo, Samuel Rojas y Alejandro Marcano, hicieron su debut como solistas bajo la dirección de Yanaika Marcano.

 La conmoción de “Un Mundo Ideal”  llegó al corazón de amigos y padres de estos músicos, quienes no paraban de aplaudir el talento regional. 

DIVERSIÓN Y ALEGRÍA

Los protagonistas de ese “Mundo Ideal” fueron los pequeñines del Kinder Musical, quienes con su inocencia y travesura mostraron el amor hacia la música, además buscaban la manera de decirles a sus papás ¡Aquí estamos!

Acompañados de la profesora Nathalia Quintero Cuartas y bajo la dirección del maestro Samuel González interpretaron con los instrumentos de la banda rítmica, la  Sinfonía de Juguetes, obra atribuida a Leopold Mozart y  Joseph Haydn,  además de “El Ciclo de la Vida”, de Elton John.
 
En escena estuvieron acompañados de María Espinoza y Adrián García Rojas integrantes de la Escuela de Danza Villa Rosa, quienes dibujaron con la danza toda la magia inmersa en los sonidos.

“Que canten los niños”, de José Luis Perales fue la pieza que antecedió a la obra que dio nombre a este maravilloso concierto con las hermosas voces de Eva Rivas personificando a Jazmín y Daniel Sanabria como Aladino.

FAMILIA OTILCA 

Frank Armas integrante de la familia Otilca se encargó de relatar  cómo nació y cómo ha ido creciendo esta Escuela de Música Luisa Cáceres de Arismendi, apoyo para la juventud insular.

La Otilca invita a niños y jóvenes a formar de este grupo de músicos. 

Inscripciones abiertas en nuestra sede ubicada en el edificio Esparta Suites urbanización Costa Azul- Porlamar.  También puede visitar nuestra página www otilca.org o comunicarse por los números telefónicos: 0414-5079607 / 04267887123.

Fotos: Mariana Santos y Ramón Martínez

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