Los cardiólogos recetan música clásica a los enfermos del corazón

Share

El tratamiento con musicoterapia modifica el ritmo cardiaco y mejora la calidad de vida de quienes sufren angina de pecho

Corazon-humano_54418405212_51351706917_600_226

Música clásica para mejorar la calidad de vida de los enfermos cardiovasculares”. Es la receta que dan los especialistas de la Fundación Española del Corazón a la vista de los últimos estudios científicos sobre los efectos de la musicoterapia en pacientes que tienen problemas cardíacos, como por ejemplo una angina de pecho.

Hasta ahora la música clásica se había utilizado como método de relajación, pero recientes investigaciones han constatado que sus efectos terapéuticos van más allá, que tiene la capacidad de modificar el ritmo cardíaco y de provocar beneficios sobre diferentes aspectos relacionados con la calidad de vida como el dolor, la vitalidad y la salud mental, entre otros.

En este sentido, un estudio publicado en International Journal of Clinical Medicine indica que escuchar música clásica dos veces al día durante un periodo de un mes aumenta la percepción de calidad de vida de quienes padecen angina de pecho en más de 20 puntos respecto a otros pacientes que no realizan audiciones musicales.

En concreto, los investigadores evaluaron la calidad de vida de un total de 60 pacientes, de entre 45 y 65 años, a los que se les había diagnosticado una angina estable a partir de un test que analiza ocho ámbitos distintos que tienen que ver con la calidad de vida: la función física, el rol físico, el dolor, la salud general, la vitalidad, la función social, el rol emocional y la salud mental.

A la mitad de los participantes se les indicó que además de seguir su tratamiento médico habitual escucharan dos veces al día un disco de 22 minutos de duración que contenía música clásica durante un mes seguido. La otra mitad de los pacientes sólo continuó con el tratamiento médico habitual.

Al finalizar el tratamiento y realizar de nuevo el test, los investigadores constataron que el grupo de control, el que sólo hizo el tratamiento médico, había empeorado sus resultados en gran parte de los aspectos valorados, a excepción del dolor corporal y la salud. En cambio, los pacientes que habían escuchado música mejoraron significativamente sus resultados, pasando de una puntuación total de 54,1 en el test anterior al tratamiento a un 75,7 al finalizarlo.

“La música tiene efectos sobre las emociones, que a su vez se traducen en cambios biológicos como la disminución de hormonas de estrés, la reducción de la frecuencia cardíaca o la reducción de la presión arterial”, asegura Regina Dalmau, cardióloga del Hospital Universitario La Paz de Madrid y miembro de la Fundación Española del Corazón. Reconoce que no es fácil demostrar los efectos biológicos de la musicoterapia a nivel experimental, pero enfatiza que buscar cambios que reduzcan el estrés puede tener beneficio terapéutico.

A este respecto, los cardiólogos se hacen eco de otro estudio publicado en febrero pasado, realizado en Ohio, que mostraba que la música puede provocar cambios significativos en la frecuencia cardiaca del corazón. Los investigadores sometieron a 24 alumnos de instituto a sesiones musicales de diferentes estilos y evaluaron su frecuencia cardíaca tras cada una de ellas, observando que tras las audiciones de música clásica se producía un descenso significativo de la misma, mientras que la frecuencia se incrementaba después de la sesión de rock o de la del género musical preferido por cada uno de los participantes.

Desde la Fundación del Corazón recuerdan que el estrés prolongado incrementa el riesgo cardiovascular porque activa el sistema nervioso simpático, aumentando la presión arterial y la frecuencia cardíaca, liberando hormonas vasoconstrictoras y elevando la demanda de oxígeno del corazón.

De ahí que consideren que la música clásica, en la medida en que favorece la relajación y una menor frecuencia cardíaca, “puede ser de gran utilidad tanto para la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares como para la prevención secundaria (es decir, de quienes ya tienen problemas cardiovasculares), siempre junto al tratamiento prescrito por los especialistas”.

Publicado en: lavanguardia.com

Deja un comentario