Así suena la música del espacio

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Por IRENE KLOTZ

Con el título de esta entrada no me estoy refiriendo a las famosas muestras de música terrícola que portan las sondas Voyager, un emotivo mensaje de la humanidad para cualquier curioso que tropiece con alguna de estas sondas en un futuro. No, a ésa no, pues me refiero a la música que ha creado el físico y compositor Domenico Vicinanza a partir de los datos obtenidos por estas sondas. Gracias a su original trabajo, ahora podemos escuchar la música del espacio.

Las sondas Voyager a lo desconocido

Las sondas Voyager fueron lanzadas en 1977 para estudiar los sistemas planetarios de Júpiter y Saturno aprovechando un favorable alineamiento de los planetas que les facilitaría la gesta de esta empresa. Después de estos encuentros, las sondas continuaron viajando más y más allá durante todos estos años hasta que una de ellas, la Voyager 1, consiguió entrar en territorio desconocido el 25 de agosto de 2012: el espacio interestelar, donde la influencia del Sol es similar a las de las estrellas más próximas. A día de hoy, la Voyager 1 es el objeto hecho por el hombre más alejado de la Tierra, casi nada.

Teniendo en cuenta que la velocidad que alcanzan estas sondas son inimaginables (la Voyager 1 viaja a 17 km/s, tan rápido que a su lado la velocidad de una bala sería ridícula) y el tiempo que ha tardado una de ellas en llegar al espacio interestelar (35 años), ya nos podemos hacer una idea aproximada de lo grande que es nuestro Sistema Solar.

Olvidaos del típico Sistema Solar ilustrado en una o dos páginas de cualquier libro de astronomía, pues cualquier representación a escala, por muy pequeño que quisiéramos dibujar el Sol con nuestro lápiz, supondría terminar alejarnos cientos de metros para pintar finalmente a Plutón. Si ahora quisiéramos dibujar Próxima Centauri, la estrella más cercana a nuestro Sistema Solar, preparaos para coger el coche y viajar cientos de kilómetros para poder dibujarlo a esta escala. Sí, el Universo es j***damente grande.

El dúo cósmico

Domenico Vicinanza ha convertido cada una de las mediciones de los rayos cósmicos realizadas por estas sondas durante los 37 años de su travesía en distintas notas musicales. Así, las cifras más altas corresponden a las notas más agudas.

Para distinguir las dos sondas, la Voyager 1 ‘toca el piano’ mientras que la Voyager 2 le acompaña en un dúo frenético con instrumentos de viento. Aunque el resultado es una hermosa y alegre composición de cinco minutos, Vicinanza recalca que también puede tener valor científico:

“El análisis de la melodía es exactamente lo mismo que mirar los datos en una hoja de cálculo, pero usando el oído”, explica Vicinanza.

Fuente: Discovery News

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