Los nombres de la política (Parte I)

los nombres de la politica

Estado; Gobierno; Sector Público; Administración Pública. Son muchos los términos que utilizamos indiferenciadamente para referirnos a esa entidad difusa e impersonal con la que convivimos a diario y frente a la cual interpretamos una infinidad de roles: usuarios, beneficiarios, contribuyentes, demandantes, incluso infractores.

A pesar de la percepción negativa que la rodea, la actividad política se puede considerar consustancial a la civilización humana. La primera forma de orden político, muy rudimentario, se desarrolla en paralelo con la llamada “Civilización Sumeria”, cuyo surgimiento se ubica entre los 3.500 y 3.000 años a. de C. en territorios que actualmente corresponden al Medio Oriente. En este contexto, el orden político devenía de un mandato religioso que tenía por objetivo garantizar la división social del trabajo y, por lo tanto, el funcionamiento de la primitiva economía local.

Estas formas elementales de orden político darán paso, con la emergencia de la civilización greco-romana, a los primeros sistemas institucionales de gobierno. Las ciudades-Estado griegas constituyen la primera modalidad de organización política, entendida como conjunto de normas y estructuras intencionalmente pensadas y diseñadas para regular la convivencia social y garantizar el orden y la paz.

La forma históricamente superior de organización política es el Estado. El Estado, tal como lo entendemos hoy día, es una figura de la Modernidad, que emerge en medio del gran avance civilizatorio representado por El Renacimiento. La entidad estatal expresa la emancipación de la política del dominio religioso y representa la consolidación definitiva de la soberanía como rasgo característico de la autoridad política. En términos básicos, se puede hablar de Estado a partir de la conjunción de tres elementos: un territorio; una población que lo habita; y un poder soberano que rige sobre ésta mediante el ejercicio legítimo de la fuerza.

De esta manera, el conjunto de órganos y entes públicos que solemos identificar con el Estado vendría a constituir solo su dimensión institucional. El Gobierno, como veremos en nuestra próxima entrega, es apenas uno de los componentes de esta “cara” institucional del Estado.

Carlos Rodrígues

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